Milei provoca un enfrentamiento sin precedentes respecto al traslado de la espada de San Martín

Una polémica histórica envuelve a Argentina tras la decisión presidencial de trasladar una reliquia de profundo valor nacional. El sable del general José de San Martín, considerado padre de la patria y libertador sudamericano, abandona el Museo Histórico Nacional para pasar a custodia militar. El decreto generó la renuncia inmediata de la directora del museo y reactiva conflictos sobre el patrimonio cultural argentino.
El arma, adquirida en Londres en 1811, acompañó a San Martín en las batallas por la independencia de Argentina, Chile y Perú. Austero y funcional, fue heredado a Juan Manuel de Rosas y posteriormente donado al museo en 1896 por los herederos. Durante casi siete décadas se exhibió públicamente hasta sufrir robos en los años sesenta por grupos que cuestionaban el orden político establecido.
Recuperado el sable, la dictadura militar lo entregó al Regimiento de Granaderos en 1967. Permaneció allí hasta 2015, cuando el Gobierno de Cristina Kirchner lo devolvió al museo para acceso público. Ahora Milei lo retira nuevamente en favor de las fuerzas armadas, argumentando preservación y custodia permanente. El presidente fue incorporado honoríficamente a ese regimiento meses atrás.
La decisión provoca rechazo institucional y legal. María Inés Rodríguez Aguilar, directora del museo, presentó renuncia indeclinable expresando disconformidad. Su predecesor, Gabriel Di Meglio, había sido apartado el año anterior por oponerle al traslado. Investigadores advierten que subordina criterios museológicos a decisiones ejecutivas. Descendientes de Rosas solicitaron medidas cautelares ante tribunales federales para suspender el traslado.
Legisladores opositores presentaron proyectos parlamentarios para que el sable permanezca en el museo, considerando que su relocación viola el patrimonio histórico nacional y la voluntad original del donante. Expertos en museística advierten que este antecedente podría incentivar reclamos similares en otras instituciones. La disputa refleja tensiones sobre quién controla los símbolos patrios.
El Gobierno planifica un evento para el sábado: trasladar el sable en helicóptero presidencial a San Lorenzo para conmemorar el Combate de 1813 y entregarlo al Regimiento de Granaderos. Las presentaciones judiciales continuarán intentando detener la medida. San Martín expresó en 1819 que su sable nunca saldría de la vaina por opiniones políticas, una máxima que hoy parece cuestionada.



