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Los planes de Trump para modificar las reglas electorales generan preocupación de cara a los comicios de noviembre

Paula Esquivel

Donald Trump instó al Partido Republicano a centralizar el control de las elecciones estadounidenses, quitando competencias a los estados para influir en los comicios de noviembre. Esta medida buscaría “nacionalizar” las elecciones antes de una votación crucial donde los republicanos corren riesgo de perder el dominio del Congreso.

En declaraciones realizadas en un podcast, Trump sugirió que los republicanos deberían tomar control de la votación en múltiples jurisdicciones. La propuesta contradice la Constitución estadounidense, que establece que son las leyes estatales las que regulan los procesos electorales en cada territorio, con responsabilidad compartida entre funcionarios de ambos partidos.

Estas afirmaciones se enmarcan en la persistente insistencia de Trump en la teoría infundada de fraude electoral masivo. Tras más de cinco años, sigue afirmando sin evidencia que los demócratas le robaron las elecciones de 2020 frente a Joe Biden. Esta narrativa fue denominada la “gran mentira” y alimentó el asalto al Capitolio en enero de 2021.

En marzo pasado, Trump firmó un decreto exigiendo identificación obligatoria para votar en todo el país e impidiendo contar sufragios por correo posteriores a la jornada electoral. Jueces federales han bloqueado este decreto en múltiples ocasiones. Trump argumenta que solo quienes deseen “hacer trampas” se opondrían a estos requisitos, culpando directamente a los demócratas.

Agentes del FBI realizaron un operativo sin precedentes en un centro de escrutinio del condado de Fulton, Georgia, incautando miles de papeletas. Georgia fue clave en la victoria de Biden en 2020 y permanece como foco de los esfuerzos trumpistas por alterar resultados, a pesar de que múltiples demandas presentadas por activistas locales han fracasado sin producir pruebas.

La Administración Trump ha solicitado que los estados compartan sus datos electorales. Al menos 24 estados se han negado amparándose en la Constitución, anticipando acciones legales de la Casa Blanca. Minnesota enfrenta presiones específicas, condicionando el retiro de operativos antiinmigración al intercambio de información electoral.

El círculo MAGA sostiene la teoría infundada de que inmigrantes indocumentados votan masivamente por demócratas. Sin embargo, investigaciones oficiales demuestran lo contrario. En Georgia, de ocho millones de votos emitidos, solo veinte correspondieron a personas sin estatus de ciudadano. Trump vincula persistentemente la deportación masiva con la integridad electoral, afirmando que sin expulsar migrantes, los republicanos nunca ganarán elecciones.

Trump ha formulado declaraciones adicionales provocadoras sobre el proceso electoral. Lamentó no haber usado la Guardia Nacional para incautar urnas en 2020. También afirmó que Estados Unidos no debería celebrar elecciones de medio mandato, aunque la portavoz presidencial alegó que bromeaba. Ha prometido consecuencias legales para supervisores de las elecciones de 2020 y amplificado conspiraciones involucrando a potencias extranjeras y agencias estadounidenses en fraude electoral.

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