El plan de seguridad vial de València suprime la fase ámbar intermitente en intersecciones para disminuir los accidentes de tráfico

Valencia aspira a disminuir significativamente los accidentes viales mortales y con lesiones graves para el año 2030. El nuevo Plan Director de Seguridad Vial presentado establece objetivos ambiciosos de reducción del 20%, 30% y 40% en años sucesivos. Esta iniciativa substituye un plan anterior que había expirado hace más de dos años, dejando a la ciudad sin estrategia clara en materia de seguridad vial durante ese período.
Una medida central del programa consiste en eliminar progresivamente la fase ámbar intermitente en las intersecciones, ya que estos puntos concentran accidentes con patinetes y bicicletas. Simultáneamente, se desplegará vigilancia especializada mediante dos vehículos equipados con lectores de matrículas para sancionar automáticamente ocupaciones ilegales del carril de transporte público. Los carriles bici que actualmente transitan por aceras serán trasladados a la calzada.
Se creará un nuevo grupo de inspección policial especializado en ciclovías. Estos agentes patrullarán en patinetes eléctricos detectando infracciones de velocidad, distracciones, incumplimiento del casco y evaluando las condiciones generales del carril. Las operaciones se ampliarán con 4 radares estáticos fijos y 4 móviles en vehículos policiales, rotando trimestralmente entre ubicaciones estratégicas.
Las campañas complementarias abordarán consumo de sustancias psicotrópicas, vigencia de documentación vehicular, distracciones por dispositivos móviles y exceso de velocidad. Las principales intervenciones urbanas incluyen mejora de paradas de transporte, creación de espacios escolares seguros, nuevos pasos de peatones semaforizados, instalación de avisadores acústicos y reubicación de plazas de motocicletas antes de cruces.
En 2025, las motocicletas protagonizaron 81 casos de lesiones graves, mientras que peatones sufrieron 50 y usuarios de patinetes 27. Los patinetes eléctricos registraron una explosión en siniestralidad, pasando de 346 accidentes en 2019 a 1.192 en 2025, aunque representan solo el 13% de todos los accidentes pero concentran el 23% de fallecidos.
Las víctimas mortales se redujeron 28% comparando 2019 con 2025, descendiendo de 19 a 13 fallecidos. Sin embargo, las lesiones graves aumentaron por mejora en recolección de datos y adaptación a estándares ministeriales. La conducción distraída permanece como factor predominante en siniestros, seguida del incumplimiento de prioridades de paso en grandes arterias urbanas.
Desde la oposición, críticos cuestionan la tardanza de más de dos años en actualizar el plan. Se ha calificado de sorprendente que Valencia permaneciera sin estrategia de seguridad vial durante período crítico. Además, se cuestiona si las medidas anunciadas cuentan con respaldo presupuestario real y planificación concreta para su implementación efectiva.



