España

La espera para obtener asilo en España se alarga excesivamente según denuncia de CEAR con más de 218.731 personas pendientes

Mateo Ríos

La Comisión Española de Ayuda al Refugiado ha denunciado un problema grave: aunque las resoluciones de solicitudes de protección internacional aumentaron un 67% el año pasado, todavía hay 218.731 personas esperando una respuesta que determinará su futuro. Este dato resulta preocupante porque revela que la disminución de casos pendientes ha sido apenas marginal.

En el informe anual presentado recientemente, la organización reconoce un hito histórico: se resolvieron 160.663 peticiones, la cifra más alta desde 1992 cuando se creó la Oficina de Asilo y Refugio. Sin embargo, esta mejora numérica esconde un problema de fondo que requiere análisis detallado sobre cómo se procesan estas solicitudes.

La automatización de respuestas para ciertos países es el factor principal detrás del incremento de resoluciones. Nacionalidades como Venezuela, Colombia, Perú, Senegal, Mali y Burkina Faso reciben decisiones basadas en procedimientos estandarizados, sin que se realice siempre un examen profundo e individualizado de cada caso específico. Esto genera riesgo de rechazar solicitudes válidas sin evaluación exhaustiva.

El reconocimiento de asilo en España sufrió una caída drástica: bajó de 18,5% en 2024 a apenas 11% en 2025, un retroceso de siete puntos que revierte mejoras anteriores. Las resoluciones negativas representan ahora el 42,5% del total, un aumento de casi 77%, mientras que los casos archivados superan el 10%. Esta tendencia contrasta con el aumento global de necesidades de protección internacional.

El número de solicitudes presentadas descendió un 14% en España durante 2025, llegando a 144.396 peticiones. La reforma del reglamento de extranjería implementada en mayo explica parcialmente esta reducción, especialmente en solicitantes de Colombia, Perú y Senegal. Las políticas de externalización de fronteras también han influido significativamente en esta disminución.

Venezuela y Mali registraron aumentos notables en solicitudes, con crecimientos de 29% y 50% respectivamente, debido a cambios políticos estadounidenses y conflictos regionales. Nuevas nacionalidades como palestina, somalí y guineana ingresaron entre los principales orígenes de quienes buscan refugio en España.

En Canarias, las llegadas irregulares cayeron un 62%, resultado directo de acuerdos de externalización con Mauritania, Senegal y Marruecos. Sin embargo, esto ha generado nuevas rutas más peligrosas y largas: desde Somalia hasta Baleares, trayectos que pueden durar hasta dos años. Los aumentos en Baleares del 24,5% demuestran que las personas desesperadas buscan alternativas más mortales.

Para la organización, este cambio de rutas migratorias evidencia que cerrar fronteras no detiene la migración forzada, solo la redirige hacia caminos más letales. La implementación del pacto europeo de migración y asilo en junio ampliará esta tendencia. Las personas que huyen no desaparecen, buscan otras rutas, casi siempre más arriesgadas y con mayores costos humanitarios.

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