
El FC Barcelona desembolsó aproximadamente cuatro millones de euros en la fabricación de prendas deportivas que nunca llegaron a utilizarse y que permanecen almacenadas en una instalación industrial cercana a Barcelona. La confección de unas 300.000 piezas incluyó uniformes para todas las disciplinas deportivas del club y miles de camisetas para el equipo de fútbol. Esta decisión se tomó durante las complicadas negociaciones que mantuvo el club con Nike para renovar su contrato de patrocinio, evitando quedar sin equipamiento en caso de que las conversaciones fracasaran.
Ante la posibilidad de no llegar a un acuerdo con la multinacional estadounidense, la directiva presidida por Joan Laporta optó por producir su propia indumentaria sin incluir el logotipo de Nike. Esta maniobra funcionó como estrategia de presión durante las negociaciones y simultaneaba dos objetivos: garantizar que todos los equipos dispusieran de ropa para competir y permitir que los aficionados compraran la camiseta de la temporada sin interrupciones comerciales.
Después de meses de tensas conversaciones que llegaron al borde de la ruptura, en noviembre de 2024 el Barcelona anunció finalmente el acuerdo con Nike. El contrato prevé que Nike abone aproximadamente 1.700 millones de euros hasta 2038, renovando así una relación comercial que se mantiene desde 1998. El club calificó esta renovación como un nuevo comienzo, aunque las negociaciones fueron especialmente complicadas porque consideraba que el anterior contrato había quedado obsoleto y reclamaba recuperar el control sobre el comercio electrónico.
Las prendas fabricadas llevan la etiqueta de Bihub Tech, correspondiente a la firma Barça Innovation Hub, sociedad creada por el club en marzo de 2017. En el caso específico de las camisetas de fútbol, el precio de venta indicado en las etiquetas era de 89 euros. Aproximadamente 300.000 unidades permanecen guardadas sin ser utilizadas ni vendidas hasta el momento, según confirmó Josep Maria Meseguer, responsable de la filial Barça Licensing and Merchandising.
Meseguer explicó que el club requería un plan alternativo por si fracasaban las negociaciones, permitiendo que la temporada comenzara con normalidad en fútbol y otras disciplinas como baloncesto, voleibol, rugby y hockey. El costo exacto no fue especificado, aunque fuentes sitúan la inversión entre cuatro y cinco millones de euros. Meseguer aclaró que estas prendas técnicas, cuyos derechos son exclusivos de Nike, no pueden comercializarse sin la aprobación de la compañía estadounidense.
En diciembre de 2024, el Barcelona sometió el acuerdo con Nike a votación en la asamblea de socios, obteniéndose la aprobación. El pacto incluía una comisión millonaria, estimada en aproximadamente 50 millones de euros, destinada a Darren Dein, un agente mediador que había participado previamente en el patrocinio de Spotify. Laporta describió el contrato como el mejor en equipamiento deportivo a nivel mundial, mientras que otras fuentes críticas consideran desproporcionada la comisión pagada al mediador.



