Una patrulla estadounidense aparece de forma inesperada en Gibraltar persiguiendo a los buques fantasma de la armada rusa

El USCGC Munro es un cortador de seguridad nacional de la Guardia Costera estadounidense con base en California. Este buque oceánico de gran capacidad está diseñado para vigilancia prolongada, seguimiento de tráfico e integración con fuerzas aliadas. Aunque opera principalmente en el Pacífico, realiza regularmente tránsitos interoceánicos y despliegues fuera de su área de responsabilidad habitual.
La llegada del Munro al Estrecho de Gibraltar ocurre tras su participación en el seguimiento del petrolero ruso Marinera, antes llamado Bella1. Este buque fue interceptado y abordado al norte de Escocia el 7 de enero de 2026 por la Guardia Costera estadounidense y fuerzas especiales del Ejército de Estados Unidos. La operación buscaba controlar el crudo transportado por la flota fantasma rusa en el Atlántico Norte.
Durante años, el Estrecho de Gibraltar ha sido escenario de trasvases de petróleo ruso entre barcos en aguas internacionales frente a Ceuta. Los petroleros de la flota fantasma realizan estas maniobras. Las operaciones se intensificaron después de la invasión de Ucrania y las sanciones internacionales posteriores contra el crudo del Báltico y del mar Negro.
Aunque ocurren en aguas internacionales, estos trasvases fueron monitoreados por autoridades marítimas españolas. Los principales destinos fueron China e India, que se convirtieron en los mayores compradores de crudo ruso tras las sanciones occidentales. Sin embargo, mediante mezclas, cambios de bandera y rutas complejas, parte del petróleo etiquetado como europeo llegó a refinerías europeas.
El diésel refinado de este crudo fue descargado en puertos norteafricanos, incluidos marroquíes, tras trayectos diseñados para ocultar su origen. La Unión Europea respondió con sanciones sucesivas que incluyeron barcos en listas negras, les cerró acceso a puertos comunitarios y vetó servicios marítimos. En diciembre de 2025, el Consejo Europeo sancionó 41 navíos más por transportar crudo ruso infringiendo restricciones vigentes.
La Capitanía Marítima de Ceuta prohibió servicios offshore a buques implicados en trasvases petroleros frente a la costa ceutí. Esta decisión afectó asistencia técnica, avituallamiento y otros servicios prestados fuera de puerto. El control administrativo se reforzó aunque las operaciones ocurran en aguas internacionales.
Estados Unidos ha aplicado estrategias similares en el Caribe contra petroleros venezolanos. La Guardia Costera estadounidense realizó abordajes e incautaciones de buques tanque vinculados al transporte de crudo, con anuncios públicos de confiscación de cargamentos por parte de autoridades federales.
El petrolero Chariot Tide, con bandera de Mozambique, fue sancionado por la Unión Europea y Reino Unido por transportar crudo ruso. El 22 de enero quedó sin máquina navegando por el Estrecho. Con 195 metros de eslora, provenía de una terminal petrolera rusa y se dirigía a Tánger Med a siete nudos.
Una tormenta desplazó el buque hasta 33 millas náuticas de la costa española. Las autoridades españolas intervinieron y el remolcador María Zambrano lo escoltó fuera de aguas españolas. España no especificó si transportaba petróleo sujeto a sanciones en ese momento.
Desde la invasión de Ucrania en febrero de 2022, la Unión Europea amplió progresivamente el listado de buques sancionados por transportar crudo ruso ilegalmente. Cerca de 600 petroleros fueron incluidos en distintos paquetes de sanciones. Se trata principalmente de buques antiguos con cambios frecuentes de bandera, propiedad opaca y seguros escasos.
Estos barcos operan en trasvases barco a barco mediante rutas diseñadas para ocultar el origen de la carga. Las estimaciones europeas sitúan la flota fantasma rusa entre 1.200 y 1.400 embarcaciones. Esta cifra demuestra la magnitud de la infraestructura logística utilizada para mantener las exportaciones de crudo ruso pese a las sanciones internacionales vigentes.



