México

Un ambicioso proyecto ferroviario de doce años y cien mil millones de pesos conectará Ciudad de México con Toluca

Esteban Ortega

Durante casi doce años, las máquinas de construcción marcaron el paisaje en la salida de Ciudad de México hacia Toluca. Los trabajadores levantaron gradualmente el tren interurbano que une la capital mexicana con el Estado de México. Este proyecto fue obra emblemática de diferentes administraciones: primero de Enrique Peña Nieto, luego integrado en la visión ferroviaria de Andrés Manuel López Obrador y finalmente completado bajo Claudia Sheinbaum. La presidenta inauguró este lunes El Insurgente con operación al cien por ciento, reconociendo su importancia para los trabajadores que viajan diariamente hacia la capital. Sheinbaum enfatizó que representa una visión distinta de recuperación del espacio público e integración de zonas populares al transporte de calidad mundial.

El proyecto original surgió en 2014 bajo la administración Peña Nieto. Se buscaba conectar la capital con el Estado de México, que rodea gran parte de la ciudad y cuyas conexiones se saturan en horas pico. El Gobierno inicial estimó construir sesenta kilómetros de vías en terreno boscoso y accidentado, con un presupuesto de treinta y ocho mil millones de pesos. La finalización se proyectaba para 2018. Sin embargo, la complejidad técnica fue considerable: gran parte del tren requería viaductos elevados y túneles para atravesar montañas, lo que generó problemas constructivos y deficiencias administrativas.

Peña Nieto reconoció públicamente el atraso al término de su mandato. Aseguró que la obra no alcanzaba ni el cincuenta por ciento de avance y que su operatividad resultaba prácticamente imposible antes de que terminara su administración. Identificó como obstáculos principales la complejidad técnica y problemas con derechos de vía. El entonces presidente criticó que la burocracia gubernamental convertía los proyectos en una verdadera extorsión. Anunció que transferiría la obra a la siguiente administración, reconociendo que requería continuidad más allá de su sexenio.

López Obrador no priorizó inicialmente este tren en sus planes. No obstante, en el segundo año de Gobierno decidió continuarlo como parte de su estrategia de recuperación ferroviaria nacional. El proyecto se alineaba con su visión de modernizar las vías del país, similar al Tren Maya en Yucatán. Durante más de una década, los contratistas cambiaron frecuentemente, incrementando el costo de la obra. El Gobierno mexicano invirtió finalmente ciento cuarenta y uno mil millones de pesos. López Obrador inauguró cinco de las siete estaciones proyectadas, pero faltaba la conexión esencial con la capital.

Este lunes, decenas de personas se acercaron a la estación Observatorio para abordar los nuevos vagones. Los veinte trenes recorren cincuenta y ocho kilómetros en menos de sesenta minutos. Los pasajeros demostraban entusiasmo por la apertura completa que conecta el Metro de la ciudad y la estación de autobuses foráneos. Los boletos oscilan entre quince y cien pesos según el tramo. Sheinbaum destacó que esta operación completa establece un corredor integral que vincula múltiples sistemas de transporte público. Los viajes desde la periferia hacia la ciudad serán considerablemente más cortos, haciendo rentable la prolongada espera de doce años.

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