Arrestado el coguionista de un filme nominado a los Oscar en Irán por sus críticas al líder supremo

Las autoridades iraníes capturaron a Mehdi Mahmoudian el pasado sábado en Teherán. Este reconocido activista coescribió el guion de la película nominada al Oscar “Un simple accidente”, galardonada con la Palma de Oro en Cannes. Su detención ocurrió tras firmar una declaración que responsabiliza al líder supremo Ali Jameneí de la represión brutal contra las recientes protestas en la República Islámica.
El documento suscrito por diecisiete personalidades de la sociedad civil iraní acusa directamente a Jameneí y a la estructura represiva del régimen de cometer atrocidades. La declaración subraya que el aparato autoritario utilizó asesinatos masivos para asegurar su permanencia, vulnerando sistemáticamente los derechos fundamentales de los ciudadanos, incluido el derecho a buscar transformaciones políticas.
El régimen reconoce oficialmente 3.117 fallecidos, descritos mayormente como transeúntes y agentes de seguridad. Sin embargo, organizaciones humanitarias en exilio elevan la cifra al doble, considerando que la mayoría eran manifestantes. Naciones Unidas y estas entidades sospechan que las víctimas podrían alcanzar decenas de miles.
Entre los firmantes figuran el director de la película en promoción en Estados Unidos, el cineasta Mohammad Rasoulof refugiado en Alemania, la Premio Nobel Narges Mohammadi encarcelada, y la abogada ganadora del Premio Sájarov Nasrin Sotoudeh. Los activistas Vida Rabbani y Abdullah Momeni, también signatarios, han sido arrestados recientemente.
Mahmoudian ha enfrentado múltiples encarcelamientos por sus críticas al régimen. Conoció al director Jafar Panahi precisamente en prisión. “Un simple accidente” cuenta la historia de un recluso político que contempla venganza violenta contra su torturador. El filme, Palma de Oro 2025, compite por mejor película internacional en los Oscar del 15 de marzo.
Su carrera no ha sido principalmente cinematográfica, sino como periodista y defensor de derechos humanos. Panahi solicitó a Mahmoudian que puliera los diálogos meses después de su liberación. Sus nueve años de encarcelamiento le proporcionaban conocimiento directo del sistema judicial y penitenciario, según explicó el director en un comunicado oficial.
Panahi citó su vasto trabajo de campo en derechos humanos, convirtiéndolo en una fuente de consulta confiable y autorizada sobre realidades penitenciarias. El propio director ha sido condenado repetidamente a prisión por razones similares, con una sentencia reciente de un año dictada en diciembre.
El coguionista ha alternado entre encarcelamientos por acusaciones de propagar propaganda y difundir información falsa contra las autoridades. Panahi describe a Mahmoudian como testigo, oyente y presencia moral excepcional cuya ausencia se siente inmediatamente.
En prisión, Mahmoudian proporcionaba lo esencial a los nuevos reclusos y les brindaba tranquilidad. Se convirtió en pilar de la institución penitenciaria, ganando la confianza de prisioneros de todas las creencias y procedencias.
Irán detiene regularmente a intelectuales, activistas y deportistas públicos que critican al régimen, especialmente durante protestas periódicas. La última oleada estalló el 28 de diciembre entre comerciantes del Gran Bazar de Teherán. La represión fue calificada por ONG como inédita en Irán, con más de 42.000 detenciones registradas según HRANA.



