
José Luis N.I., quien tenía 23 años cuando ocurrieron los hechos, ha admitido haber causado la muerte de Sergio Delgado, un vallisoletano de 32 años, mediante un puñetazo durante la madrugada del 24 de febrero de 2024. El acusado, en prisión preventiva desde entonces, ha expresado arrepentimiento sollozando ante el tribunal, reconociendo que golpeó a la víctima sin que existiera provocación alguna. Una simple pregunta sobre su procedencia fue el detonante del ataque fatal.
El incidente ocurrió cuando Delgado se encontraba en Burgos participando en una celebración de despedida de soltero. El diálogo previo fue mínimo: apenas se preguntó si era de Valladolid y, tras la confirmación, fue atacado brutalmente. La investigación identificó rivalidades extremistas de facciones ultras como posible motivación. El acusado pertenece a grupos radicales de extrema izquierda vinculados al Burgos CF, que mantienen enfrentamientos tanto deportivos como sociales con Valladolid. Sin embargo, Delgado, quien trabajaba como diseñador gráfico en Madrid, no portaba símbolos conflictivos ni realizó acto provocador alguno.
Las penas solicitadas difieren significativamente según la acusación. La Fiscalía reclama 14 años de cárcel por homicidio, agravado por los conocimientos del acusado en artes marciales, lo que implica que debería haber previsto las consecuencias potencialmente letales del golpe. La familia de Delgado solicita 20 años por asesinato con mayor responsabilidad. El juicio se desarrolla en la Audiencia Provincial de Burgos con jurado popular, donde se espera la comparecencia de aproximadamente 43 testigos durante las sesiones.
El acusado ha negado ser un asesino, manifestando entre lágrimas su negación respecto a las acusaciones más graves. Afirma que no deseaba que ocurriera semejante tragedia. Su comparecencia inicial fue breve, solicitada por el juez, y se prevé que proporcione declaraciones más detalladas en próximas sesiones del proceso judicial que continúa desarrollándose.
La familia de Sergio Delgado realizó una declaración pública en Valladolid la semana anterior, exigiendo justicia real y recordando la inocencia de la víctima. Su hermana expresó que aquella noche Sergio solo disfrutaba con amigos, sin discutir ni provocar a nadie. La madre describió dos años de oscuridad total, incluyendo tratamiento psicológico intenso para toda la familia. El padre señaló la angustia cotidiana de despertar esperando que fuera un sueño, confirmando cada mañana que la tragedia fue real.



