Trump insulta nuevamente a Powell pocas horas después de que este advirtiera sobre el riesgo en la credibilidad de la Fed

Donald Trump reanuda sus ataques contra Jerome Powell, presidente de la Reserva Federal, menos de un día después de que este advirtiera sobre los riesgos que las presiones políticas representan para la credibilidad de la institución. El mandatario estadounidense utilizó su plataforma Truth para criticar duramente la decisión de mantener sin cambios los tipos de interés, exigiendo reducciones más agresivas sin considerar la independencia del organismo monetario.
El presidente acusa a Powell de perjudicar al país al no reducir las tasas de interés según sus demandas. Argumenta que la inflación ya no representa una amenaza y que tasas más bajas estimularían la economía. Trump busca llevar los tipos hacia el 1%, muy por debajo del rango actual entre 3,5% y 3,75%, afirmando que Estados Unidos debería tener las tasas más bajas del mundo dada su actual fortaleza económica y financiera.
La Reserva Federal fundamenta sus decisiones en dos mandatos principales: estabilidad de precios y creación de empleo. En su última comunicación, la institución señaló que la actividad económica se expande a ritmo sólido, aunque la inflación persiste en 2,8% y el desempleo muestra signos de estabilización. El banco central mantiene como prioridad el control de la inflación persistente más que otros indicadores económicos.
Trump minimiza las preocupaciones inflacionarias y enfatiza los gastos de intereses que afectan al presupuesto federal. Sostiene que los aranceles generan ingresos suficientes para justificar tasas mucho más bajas. Sin embargo, los datos recientes muestran que el déficit comercial estadounidense se duplicó en noviembre pasado, alcanzando 56.800 millones de dólares, el mayor en casi 34 años, contradice parcialmente su narrativa sobre la política comercial.
El conflicto refleja la tensión permanente entre la administración Trump y la Fed respecto a la política monetaria. Trump continúa presionando por reducciones de tasas bajo el argumento de que benefician al país, mientras que la Fed mantiene su enfoque independiente en la estabilidad de precios y el equilibrio económico general, resistiendo las interferencias políticas directas.



