Salud

Qué consecuencias tiene administrar una vacuna caducada a un bebé según una experta

Esteban Ortega

El Servicio Vasco de Salud comunicó que administró vacunas caducadas a 253 personas, principalmente bebés. Las dosis correspondían a la vacuna hexavalente, que protege contra seis enfermedades infecciosas. El lote afectado había superado recientemente su fecha de vencimiento. Las autoridades sanitarias iniciaron contacto con las familias para informarlas sobre lo ocurrido.

Las familias expresaron gran preocupación tras conocerse el incidente. Los líderes políticos pidieron tranquilidad a la población, asegurando que no existía riesgo grave para la salud de los menores. Osakidetza confirmó que todos los casos estaban identificados y que se proporcionaría información directa a los padres con las recomendaciones necesarias.

El principal riesgo no es la toxicidad, sino la pérdida de eficacia protectora. Cuando una vacuna ha vencido, su capacidad para generar inmunidad puede disminuir considerablemente. Los expertos en pediatría enfatizaron que las dosis caducadas se consideran inválidas porque no garantizan protección adecuada contra las enfermedades para las que fueron diseñadas.

La recomendación médica es revacunar a los niños afectados lo antes posible. Al tratarse de vacunas inactivadas, es posible administrar una nueva dosis sin esperar tiempo específico entre la primera y la segunda aplicación. El objetivo es asegurar que los menores cuenten con protección completa contra esas seis enfermedades infecciosas.

Tras la administración de cualquier vacuna, los padres deben observar síntomas comunes como fiebre leve en los primeros días, irritabilidad y dolor en el sitio de inyección. Estos efectos son esperados y no indican toxicidad. Sin embargo, se debe consultar con el pediatra si aparecen síntomas que preocupen a los adultos responsables.

La Asociación Española de Pediatría establece protocolos específicos cuando se administra una vacuna caducada. Primero, informar a la familia con instrucciones para manejar síntomas. Segundo, notificar al servicio regional de salud. Tercero, planificar seguimiento clínico del niño con los cuidados requeridos.

Además, es fundamental revisar los procesos de vacunación para identificar cómo ocurrió el error y qué factores lo propiciaron. Debe mantenerse registro de verificación antes de administrar cualquier dosis. Finalmente, dejar constancia escrita del incidente y todas las medidas correctivas tomadas en la historia clínica del paciente.

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