
Isabel Díaz Ayuso actúa de manera independiente en la política española, lo que frecuentemente genera consecuencias adversas. Durante este evento en la catedral madrileña, su capacidad de convocatoria enfrentará una prueba significativa entre dirigentes del Partido Popular y líderes autonómicos. Ninguna figura institucional relevante asistirá a la misa que ha organizado en La Almudena para honrar a las cuarenta y cinco fallecidos en el desastre ferroviario ocurrido hace once días, uno de los accidentes de alta velocidad más catastróficos de la historia española.
Los principales representantes institucionales del país concurrirán en Huelva, donde tendrá lugar el acto central en memoria de la tragedia. El tren Alvia colisionó con un convoy de Iryo que momentos antes se había descarrilado en Adamuz, Córdoba. Muchos analistas interpretan la convocatoria de Ayuso como un intento de protagonizar una catástrofe ajena a su comunidad autónoma. Incluso el Arzobispado madrileño ha mostrado cierta incomodidad, ya que había previsto celebrar una eucaristía por el accidente que ahora adquiere matices políticos.
La ceremonia madrileña contará con la presencia del alcalde José Luis Martínez-Almeida y del delegado del Gobierno Francisco Martín Aguirre. Esta representación resulta exigua comparada con el acto andaluz, que presidirán los Reyes Felipe VI y Letizia, Alberto Núñez Feijóo, María Jesús Montero y Juanma Moreno. El Gobierno y Moreno han colaborado respetuosamente ante la crisis, sorprendiendo en un contexto de intensa polarización política. Moreno y Feijóo se asocian con el sector moderado del Partido Popular, contrario a la facción más radical encarnada por Ayuso.
Ayuso ha excluido a la oposición de su convocatoria, aunque el PSOE y Más Madrid ya la rechazaban previamente, viéndola como una explotación del dolor de las víctimas. Sus críticas a Pedro Sánchez intensifican el enfrentamiento político. Ha cuestionado el carácter laico del acto presidencial, acusado al Gobierno de pretender “comprar” a las víctimas mediante indemnizaciones y exigido la renuncia del ministro de Transportes y del propio presidente. Ha manifestado que si le compitiera la gestión del accidente enfrentaría acusaciones de “asesina”.
Los socialistas madrileños califican la actitud de Ayuso como una “sobreactuación” que busca socavar el liderazgo de Feijóo. Consideran que utiliza la tragedia para evidenciar supuesta debilidad del líder nacional. Esta maniobra contradice los argumentos propios de Ayuso contra “los tibios”, refiriéndose a posiciones moderadas que rechaza. Irónicamente, ha mencionado el accidente más frecuentemente que cualquier otro dirigente autonómico, igualándose únicamente con Feijóo, su rival interno en el partido.
El tema ferroviario fue el primero que abordó en su rueda de prensa semanal sin esperar preguntas periodísticas. Además, ha calificado a las víctimas que critican su gestión pandémica en residencias de ancianos como “plataformas de frustrados de la izquierda madrileña”, refiriéndose a los miles de fallecidos. Estas organizaciones han convocado protestas para este jueves en las puertas de La Almudena, asegurando que la noche resultará tensa para la presidenta madrileña.



