Los mínimos del dólar se mantendrán mientras analistas predicen mayor debilidad y operadores se protegen

La supuesta solidez económica que promueve Donald Trump contrasta fuertemente con la debilidad que exhibe el dólar en los mercados financieros internacionales. Los inversores han adoptado una estrategia defensiva, evitando exposiciones a las políticas impredecibles de la Casa Blanca. El mes de enero ha traído turbulencias significativas: conflictos con la Reserva Federal, tensiones diplomáticas sobre Groenlandia y volatilidad en los mercados japoneses han llevado al dólar a su nivel más bajo desde 2021, cotizando a 1,195 por euro con caídas del 2,7% en una semana.
Los analistas coinciden en diagnosticar que la inconsistencia política internacional debilita la confianza inversora. David Meier, economista de Julius Baer, señala que rumors sobre devaluación han presionado la moneda a la baja incluso sin justificación macroeconómica. A pesar de su debilitamiento reciente, la divisa sigue sobrevalorada según estándares históricos, y los expertos anticipan caídas adicionales que reflejen su verdadero valor fundamental.
La fragmentación política desalienta mantener exposiciones concentradas en dólares, incentivando diversificación hacia activos alternativos. La imprevisibilidad de las políticas trump, tanto domésticas como comerciales internacionales, ha convertido al euro en refugio atractivo para inversores que buscan estabilidad. Enrique Díaz-Álvarez, economista jefe de Ebury, explica que los activos europeos ofrecen previsibilidad en contraste con la volatilidad que genera Washington. Este patrón debería favorecer sostenidamente al euro mientras persista la incertidumbre política estadounidense.
Las expectativas iniciales sobre fortaleza del dólar tras las elecciones presidenciales se han disipado rápidamente. La moneda, que llegó a casi la paridad contra el euro días antes de la toma de posesión, ha experimentado caídas de casi el 20% desde entonces. Claudio Wewel, estratega de J. Safra Sarasin, advierte que la fragmentación geopolítica resulta estructuralmente negativa para la divisa en un contexto multipolar emergente, esperando continuidad en la tendencia bajista durante el presente año.
Los datos de volumen de transacciones confirman estas expectativas pesimistas. El DTCC registró récords históricos de negociación en divisas recientemente, con dos tercios de operaciones sobre dólares apostando por caídas. Los índices de volatilidad para cobertura contra depreciación se han duplicado en plazos cortos, reflejando la convicción del mercado sobre mayor debilidad futura de la moneda estadounidense.
Presiones adicionales provienen de la situación en Japón y tensiones internas estadounidenses. El yen ha mostrado movimientos que sugieren intervención coordinada entre Tokio y Washington. Los conflictos migratorios y diplomáticos han erosionado aún más la confianza en el dólar como activo seguro. Jack Janasiewicz de Natixis destaca cómo Groenlandia y el yen confluyen debilitando la moneda, mientras las amenazas de sanciones basadas en dólares generan incentivos para abandonar la divisa.
La incertidumbre sobre la moneda de reserva ha impulsado búsquedas de activos alternativos, especialmente oro, que ha alcanzado máximos cercanos a los 5.000 dólares con aumentos del 27% anual. Este fenómeno refleja un patrón identificado por funcionarios del FMI: cuando el dólar pierde credibilidad como reserva segura, el oro se beneficia. La fragmentación geopolítica perpetúa este ciclo, donde los inversores globales diversifican lejos de exposiciones concentradas en dólares estadounidenses.



