Las víctimas del Alvia presentarán su reclamación como asociación ante las instituciones europeas, asesoradas por los damnificados de Angrois

Las víctimas del choque ferroviario ocurrido el 18 de enero entre un tren Alvia y uno de la compañía Iryo en Adamuz pretenden constituirse en asociación. Este colectivo, que ronda el centenar de personas, se organiza actualmente a través de un grupo de comunicación que surgió la misma noche del siniestro, considerado el más grave en la historia de la alta velocidad ferroviaria española.
Mario Samper, pasajero herido del convoy de Renfe, explica que la estrategia del grupo sigue el modelo implementado por los afectados del accidente de Angrois en 2013, cuando un Alvia descarriló ocasionando 80 fallecidos. Los perjudicados de ambos siniestros mantienen contacto directo, proporcionando los sobrevivientes del suceso de Santiago de Compostela asesoramiento a los onubenses. Algunos viajeros del Iryo también se han comunicado con el colectivo, aunque aún no se han organizado formalmente.
Samper padece lesiones físicas persistentes como esternón fracturado y lesión cervical, pero destaca principalmente los efectos psicológicos del accidente. Tras ser evacuado de la zona cero fue trasladado al hospital de Andújar junto a otros heridos leves. Renfe demoró su evacuación hospitalaria hasta las 8:30 de la mañana siguiente, momento en que algunos pasajeros aún utilizaban sillas de ruedas. Durante este tiempo surgió espontáneamente el grupo que probablemente evolucionará hacia una asociación formal.
El colectivo se apoya mutuamente en trámites administrativos derivados del desastre. Sus primeros interlocutores son los siete integrantes del comité técnico de Renfe, encargados de gestionar solicitudes que van desde reembolsos de billetes hasta recuperación de pertenencias. Samper subraya que encontraron personas con necesidades completamente desatendidas tras el accidente, motivando la conformación del grupo.
La constitución como asociación proporcionará respaldo legal para las acciones planeadas. En lo judicial, a las demandas individuales ya presentadas ante el juzgado de Montoro se sumará una reclamación conjunta de los afectados del Alvia. Paralelamente, tienen previsto dirigirse a Bruselas para solicitar a las instituciones europeas una investigación independiente sobre lo sucedido.
Samper busca depurar responsabilidades, esclarecer los hechos e impedir futuras tragedias. Manifiesta desconfianza hacia la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios, señalando que entre sus miembros hay antiguos directivos de Renfe. Esta preocupación encuentra justificación en antecedentes: tras Angrois, la Comisión Europea cuestionó la independencia de este organismo.
Este martes Adelante Andalucía anunció que también acudirá a Bruselas, acompañada por el BNG, formación que batalló conjuntamente con las víctimas del accidente de 2013 en instancias europeas. Aquella campaña resultó en críticas de la Comisión Europea respecto a la falta de independencia de la CIAF, tal como consta en interrogantes parlamentarios registrados por eurodiputados nacionalistas gallegos en alianza con la formación andaluza.
Samper lamenta que las comunicaciones con administraciones desde el 18 de enero hayan sido escasas. Más allá del comité técnico de Renfe, únicamente ha dialogado con el presidente de la Diputación de Huelva, David Toscano, quien ha ofrecido asistencia necesaria. El pasajero expresa escepticismo sobre actos conmemorativos previstos, incluyendo un funeral laico y una misa en el pabellón Carolina Marín de Huelva este jueves. Alega que familiares de fallecidos con quienes ha conversado recientemente no desean participar en estos eventos por estar velando a sus seres queridos.



