
Juan Soto Ivars critica severamente la gestión de Óscar Puente como ministro de Transportes, afirmando que debería haber presentado su dimisión ante los problemas ferroviarios durante su mandato. El periodista sostiene que el servicio de trenes ha experimentado un deterioro significativo desde que Puente asumió responsabilidades en el cargo. Sus comentarios surgen una semana después del mayor desastre de alta velocidad en España, que causó 45 muertes.
La investigación oficial señala directamente hacia deficiencias en el estado de las vías ferroviarias como causa principal de la tragedia ocurrida en Adamuz, Córdoba. Según Soto Ivars, esta responsabilidad recae directamente en Adif y, por tanto, en el ministro que supervisa esta entidad. El estado calamitoso de la infraestructura ferroviaria ha sido ampliamente documentado y conocido antes del accidente.
A pesar de su crítica contundente, Soto Ivars establece una distinción importante. Rechaza categóricamente calificar a políticos como asesinos, aunque reconoce que sus negligencias generan tragedias. Sin embargo, insiste en que los responsables deben asumir sus culpas políticas cuando sus decisiones producen catástrofes de esta magnitud y consecuencias fatales.
El periodista señala una contradicción notable en la respuesta gubernamental. Pedro Sánchez defendía públicamente al ministro en un mitin de campaña en Aragón el mismo día en que familiares de las víctimas rechazaban participar en el acto fúnebre organizado por el Gobierno y la Junta de Andalucía, lo que refleja una desconexión con el sentimiento de las familias afectadas.
La confianza ciudadana depende de que políticos asuman responsabilidades cuando ocurren desastres bajo su supervisión. Soto Ivars enfatiza que solo cuando un oficial reconozca que eventos nefastos suceden bajo su responsabilidad, la ciudadanía podrá recuperar la fe institucional. En este caso, tal reconocimiento debería provenir del Ministerio de Transportes.



