La asistencia gubernamental al funeral de Huelva se hace inevitable por la presencia de los Reyes tras el fracaso de su convocatoria

El delegado del Gobierno en Madrid contactó el domingo por la mañana a María del Mar Fadón para invitarla oficialmente a un funeral de Estado programado para el sábado 31 en Huelva. El acto conmemorativo rendería honores a las víctimas del accidente ferroviario de Adamuz, con la asistencia de los Reyes y del presidente Pedro Sánchez, entre otras autoridades.
María del Mar, hermana de Agustín Fadón, camarero del Alvia fallecido en la colisión, rechazó categóricamente la invitación. Declaró no tener nada contra los Reyes, pero se negó rotundamente a compartir espacio con el Gobierno, a quien responsabiliza de la muerte de su hermano.
La negativa de María del Mar y la de numerosos familiares de las 45 personas que perdieron la vida en el choque entre el Iryo y el Alvia el 18 de enero obligó al Ejecutivo a cancelar el homenaje. El Gobierno informó a los medios de la suspensión indefinida del funeral laico que había coordinado con la Junta de Andalucía, argumentando que muchas familias encontraban imposible asistir y otras preferían celebrarlo posteriormente.
Sin embargo, múltiples testimonios de parientes desmienten esta explicación. Como María del Mar Fadón, rechazaron el homenaje considerando que el Gobierno alberga a los responsables de la tragedia. Estos familiares cuestionan años de quejas sobre el mal estado de las vías ferroviarias, atribuyendo directamente al Ejecutivo culpabilidad en el accidente, el segundo más grave después del desastre de Santiago de Compostela en 2013, donde fallecieron ochenta personas.
Agustín Fadón, de treinta y nueve años, sobrevivió al accidente de Angrois trece años atrás. Su hermana está decidida a emprender acciones legales para buscar responsabilidades penales, aunque reconoce sentirse desorientada. Desea que la familia ferroviaria de su hermano, como él los llamaba, no tenga miedo al viajar en tren. Respalda iniciativas de manifestación que impulsan miembros de la familia Zamorano Álvarez, de la cual murieron cuatro personas regresando a Huelva.
Charo Morillo, madre de Mario Jara, otra de las víctimas, también rechazó la invitación al funeral de Estado. Criticó la idea de un acto oficial, calificándolo de pantomima política con más fotografías. Mario viajaba a Madrid para presentarse al examen de oposición para funcionarios de prisiones acompañado por compañeros de Huelva y sus preparadores.
La plataforma de afectados del siniestro, que se moviliza a través de grupos de WhatsApp y Facebook, no ha discutido ampliamente sobre el funeral de Estado. Mario Samper, integrante de la organización, explica que los familiares se encuentran enfocados en otros asuntos más inmediatos y urgentes. Muchos desconocen completamente la existencia del acto oficial.
El colectivo se centra actualmente en ofrecer asesoramiento y proporcionar apoyo emocional a los afectados. Cuenta con orientación de sobrevivientes del desastre del Alvia en Santiago de Compostela de dos mil trece. Las prioridades inmediatas incluyen atención psicológica, recuperación de pertenencias perdidas y resolución de problemas laborales derivados de la tragedia.
La indignación crece constantemente entre las víctimas. Las críticas se concentran en el Ministerio de Transportes por negligencia en el mantenimiento de infraestructura ferroviaria. Las conclusiones preliminares de la investigación apuntan a una rotura de la vía como causa directa del descarrilamiento del Iryo procedente de Málaga, cuyos últimos vagones colisionaron con el Alvia con destino a Huelva.
Durante algunos funerales particulares, como el de los cuatro miembros de la familia Zamorano en Aljaraque, se escucharon gritos de protesta contra el Gobierno y sus políticas.
La Iglesia ha ocupado el vacío dejado por la cancelación del funeral de Estado, transformando una misa anunciada para el jueves en Huelva en un homenaje de altura a las víctimas. Los Reyes Felipe y Letizia asistirán al acto religioso acompañados por un ministro de turno, aunque la representación gubernamental será limitada.
Aunque inicialmente se contemplaba celebrar la misa en la Catedral de Huelva, el Obispado decidió trasladarla al Pabellón de Deportes Carolina Marín ante la expectativa de una masiva asistencia que el templo no podría acoger adecuadamente.
El obispo de Huelva, Santiago Gómez Sierra, presidirá la ceremonia junto al presidente de la Conferencia Episcopal Española, Luis Javier Argüello, y el obispo emérito José Vilaplana. El altar estará presidido por la Virgen de la Cinta, patrona de la ciudad, trasladada expresamente desde su santuario en La Orden. Utilizarán el crucifijo que veneró San Juan Pablo II durante su visita a Huelva en junio de mil novecientos noventa y tres.
El presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno, ha confirmado su asistencia junto con autoridades locales, provinciales y regionales, incluidas la alcaldesa de Huelva, Pilar Miranda, y el presidente de la Diputación, David Toscano. También asistirá el presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo. El Gobierno estará representado por María Jesús Montero y otros miembros del Ejecutivo aún no especificados.



