Internacional

La muerte de Alex Pretti resquebraja la alianza entre Trump y los defensores de las armas

Redacción

El fallecimiento del estadounidense Alex Jeffrey Pretti, tiroteado por agentes migratorios el sábado pasado en Minneapolis, ha generado una ruptura inesperada entre Trump y sus aliados armamentistas. La Asociación Nacional del Rifle, organización defensora tradicional del presidente, cuestionó públicamente la justificación oficial de los disparos contra Pretti, quien portaba legalmente una pistola en ese momento.

La NRA respondió críticamente a las declaraciones del fiscal federal Bill Essayli, quien respaldó las acciones de los agentes argumentando que acercarse a las fuerzas del orden con un arma justifica el uso de fuerza letal. La organización calificó estos comentarios como “peligrosos y erróneos”, instando a esperar investigaciones exhaustivas antes de hacer generalizaciones sobre ciudadanos que cumplen las leyes.

Según videos de testigos publicados, Pretti intervenía para proteger a una mujer cuando fue rociado con gas pimienta. Portaba un teléfono en una mano y nada en la otra cuando fue atacado por múltiples agentes. Las imágenes muestran que fue desarmado antes de recibir varios disparos que le causaron la muerte. Este incidente resalta contradicciones en cómo se aplican las leyes sobre armas.

Gun Owners of America, otro grupo pro-armas prominente, también criticó a Essayli, considerando sus comentarios inapropiados. La organización enfatizó que la Segunda Enmienda protege el derecho de los estadounidenses a portar armas legalmente durante protestas. Sin embargo, el grupo responsabilizó a grupos de izquierda por la escalada de violencia callejera como respuesta a abusos de agentes migratorios.

Essayli se defendió afirmando que sus palabras fueron malinterpretadas, aclarando que nunca dijo que fuera legal disparar a ciudadanos que portan armas legalmente. Reiteró que su advertencia se dirigía específicamente a quienes se acercan agresivamente a las fuerzas del orden armados y se niegan a desarmarse.

Miles de ciudadanos protestan en Minneapolis desafiando condiciones climáticas extremas por la muerte de Pretti, enfermero de 37 años en un hospital de veteranos sin antecedentes penales. Su permiso legal para portar armas abiertamente fue confirmado por el jefe de policía local Brian O’Hara, quien documentó su ausencia de registros criminales.

Cam Edwards, activista destacado por los derechos de portación de armas, señaló que la presencia de una arma no indica intención criminal. Afirmó haber tenido numerosos encuentros con policías mientras portaba armas sin consecuencias, subrayando que el simple hecho de llevar una pistola no constituye amenaza para las fuerzas del orden.

El director del FBI, Kash Patel, defendió a los agentes argumentando que no se pueden portar armas cargadas en protestas, describiendo esto como una simple cuestión legal. Sin embargo, Patel fue defensor público de Kyle Rittenhouse, quien a los 17 años llevó un rifle AR-15 a una protesta en Wisconsin en 2020, disparando contra tres hombres y siendo posteriormente absuelto de todos los cargos.

Esta contradicción ha generado críticas en redes sociales, donde usuarios señalan que el mismo gobierno que celebró a Rittenhouse armado ahora califica terrorista a un enfermero que murió protegiendo a una mujer. Las muertes de Pretti y otros ciudadanos bajo fuego de agentes federales ilustran tensiones irreconciliables entre la aplicación de leyes sobre armas y los derechos constitucionales.

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