El precio del oro rompe su máxima histórica superando los cinco mil dólares por onza mientras el FMI advierte de turbulencias económicas venideras

El oro ha alcanzado máximos históricos sin precedentes, superando la barrera simbólica de los 5.000 dólares por onza y llegando a rebasar los 5.100. La plata también marca récords en 109,44 dólares la onza. Este movimiento refleja la creciente demanda de activos seguros entre los inversores que buscan protegerse de la volatilidad de los mercados globales.
La directora gerente del Fondo Monetario Internacional, Kristalina Georgieva, advierte que no vislumbra el final de esta escalada en un mundo cada vez más impredecible. El oro actúa como indicador del miedo en los mercados financieros. La economista búlgara señala que el metal precioso demuestra con claridad que la incertidumbre se ha convertido en la nueva normalidad, manteniendo su rol histórico como depósito de valor confiable.
Durante 2025, el oro experimentó su mayor ganancia anual desde 1979 con un incremento del 64%, acumulando en lo que va de ejercicio una subida cercana al 18%. Las tensiones geopolíticas han intensificado el nerviosismo del mercado. La intervención estadounidense en Venezuela, las amenazas de Donald Trump sobre Groenlandia e Irán, la política arancelaria impredecible y las preocupaciones sobre la independencia de la Reserva Federal impulsan la búsqueda de refugio en activos seguros.
Bancos centrales y, recientemente, inversores privados han intensificado sus compras de oro. Goldman Sachs calcula que la demanda particular de oro físico y derivados respalda el repunte del metal en 2026. Un dólar más débil favorece la compra de oro cotizado en dólares. Los analistas de ING destacan que menores rendimientos reales y la persistente incertidumbre política refuerzan el apetito por activos tangibles entre los inversores.
La debilidad del dólar estadounidense, potenciada por especulaciones sobre intervención conjunta de autoridades japonesas y estadounidenses, facilita el acceso al oro para poseedores de otras divisas. Trump ha generado confrontación explícita con Jerome Powell sobre política monetaria. Las presiones presidenciales para reducir tasas de interés y la incertidumbre sobre el sucesor del presidente de la Fed crean un ambiente favorable para el metal precioso.
La crisis de confianza en la administración estadounidense y sus activos constituye un catalizador adicional para el oro. Kyle Rodda, analista de Capital.com, sostiene que las decisiones erráticas han provocado que inversores recurran al oro como alternativa única. Los decisores han roto permanentemente los patrones tradicionales de política económica. Esta transformación en la gobernanza ha reorientado significativamente las estrategias de inversión global.
El aumento de la deuda pública en economías avanzadas propicia que inversores consideren la inflación como mecanismo estatal para servir la deuda. Los inversores acumulan oro para preservar poder adquisitivo. John Reade, estratega del Consejo Mundial del Oro, confirma que en los últimos tres años la preocupación por la trayectoria de deuda a largo plazo ha intensificado el interés en oro como cobertura.
Analistas prevén continuidad al alza del precio del oro hacia los 6.000 dólares por onza, sustentado en demanda sólida de bancos centrales y mercado minorista. Goldman Sachs proyecta alcanzar 5.400 dólares por onza a cierre de año. La diversificación privada hacia oro se está materializando efectivamente. Estos expertos consideran probable que los inversores mantengan sus tenencias de oro como cobertura geopolítica.
L’Union Bancaire Privée prevé otro año fuerte para el oro, reflejando continua demanda institucional y minorista, con precio objetivo de 5.200 dólares por onza al cierre del ejercicio. Desde el retorno de Trump, el oro acumula una escalada del 90%. Steve Miller señala que una situación similar no se ha presentado en décadas, recordando solo la crisis petrolera y el susto inflacionario de finales de los años setenta.



