
El lunes, enfermeras y fisioterapeutas ocuparon la plaza del Callao en Madrid para protestar contra sus condiciones laborales. Con uniformes deteriorados y pancartas contundentes, denunciaron ser las peor pagadas de España y visibilizaron el colapso de urgencias. El Sindicato de Enfermería convocó la manifestación para exigir cambios en la gestión sanitaria madrileña.
Los profesionales sanitarios señalan múltiples problemas: plantas deficitarias, carga laboral excesiva, ausencia de jornada de 35 horas e imposibilidad de conciliar vida familiar. Reclaman un giro de 180 grados en los centros públicos del Servicio Madrileño de Salud. Advierten que las movilizaciones continuarán si no hay respuestas concretas a sus demandas estructurales.
Las bajas laborales no se cubren adecuadamente, obligando a los trabajadores a suplir ausencias de compañeros. El sindicato critica que la Consejería utiliza eufemismos como “necesidades del servicio” para suspender permisos legales. Esto imposibilita conciliación familiar y normaliza situaciones anómalas en la sanidad pública.
En 2025, 650 enfermeras abandonaron Madrid durante el primer semestre. El Gobierno autonómico fomenta la fuga al no ofrecer condiciones competitivas. El Plan de Invierno no reforzó plantillas ni ante la epidemia gripal. Los escasos refuerzos reclutados representaron menos del 50% de lo previsto y se utilizaron para cubrir bajas crónicas.
Alicia Buja, fisioterapeuta del Hospital Infanta Sofía, explicó que las listas de espera superan los seis meses, llegando a 365 días en varios centros. La falta de atención oportuna cronifica problemas y aumenta costos. Pacientes pospesquirúrgicos y con neuropatías requieren intervención rápida. Muchos recurren a sanidad privada ante demoras insostenibles.
Cristina González, enfermera pediátrica en La Paz, describió saturación extrema: camas duplicadas en habitaciones, padres descansando en condiciones inadecuadas. Los profesionales llegan con ansiedad a trabajar sabiendo que faltan compañeros. Ricardo Furió, secretario de Educación Sindical de SATSE, resaltó que la presión asistencial aumenta proporcionalmente al déficit de personal.
Los enfermeros están clasificados en grupo A2 cuando deberían ser A1, según Furió. Guardias nocturnas y festivos se pagan a 15 euros la hora, compensación irrisoria. El Hospital Puerta del Hierro debe 100 horas promedio a cada enfermera. Esta situación se repite institucionalmente sin ser excepcional.
Madrid es la autonomía con menor crecimiento de dotación sanitaria per cápita entre regiones con presupuestos aprobados: 1.537,28 euros por habitante. La media nacional alcanza 2.013 euros. La Comunidad presupuesta por debajo del gasto consolidado de 2023, que rondaba 1.700 euros per cápita, revelando inversión sanitaria decreciente.
La Federación de Asociaciones para la Defensa de la Sanidad Pública alertó sobre esta tendencia. Furió percibe una estrategia privatizadora sistemática. Enfatiza que la salud de madrileños no puede depender de presupuestos insuficientes y cuestionables, comprometiendo acceso equitativo a servicios sanitarios públicos.



