El maquinista del tren accidentado en Gelida contó apenas con cinco segundos para frenar antes del impacto

El maquinista del tren de Gelida disponía de apenas cinco segundos para frenar antes de colisionar contra un muro de hormigón prefabricado. Según el primer análisis de la caja negra realizado por la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios, dependiente del Ministerio de Transportes, este margen temporal resultó insuficiente. El vehículo viajaba a 60 kilómetros por hora cuando impactó, recorriendo aproximadamente 50 metros durante la frenada de emergencia. El accidente causó la muerte del maquinista en prácticas Fernando Huerta, heridas graves a tres maquinistas adicionales y afectaciones leves a 38 personas más entre viajeros y personal.
La estructura que provocó el desastre era un elemento prefabricado en forma de L, parte integrante de una pérgola sobre la cual discurría la autopista AP-7. Las intensas lluvias de aquella noche inclinaron el muro 45 grados, invadiendo el espacio de paso del ferrocarril. La visibilidad extremadamente reducida por las condiciones meteorológicas impidió que la tripulación detectara el obstáculo con antelación suficiente. El incidente ocurrió en el punto kilométrico 64,200 de la vía 2 de la línea 240, entre Sant Vicenç de Calders e l’Hospitalet de Llobregat, a las 21:23 horas del martes en condiciones de lluvia torrencial y oscuridad.
La investigación provisional plantea la hipótesis de un colapso simultáneo del muro en el momento exacto en que el tren transitaba por la zona. Esta conclusión resulta compatible tanto con la disposición final de los escombros como con el reducido tiempo de respuesta disponible para la tripulación. Los investigadores subrayan que se trata de una teoría preliminar que requiere confirmación mediante análisis pormenorizado de los registros del Puesto de Mando de Adif y otros datos técnicos complementarios.
Un equipo especializado de la Comisión se desplazó a Gelida desde Madrid y Córdoba la mañana del miércoles. Los investigadores examinaron minuciosamente la zona del accidente, enfocándose en el estado y configuración del muro colapsado y sus efectos sobre el material rodante afectado. Además, inspeccionaron la sección de la autopista AP-7 ubicada directamente sobre el punto de impacto para obtener una perspectiva integral del suceso.
Los análisis iniciales determinan que el colapso del muro ocurrió presumiblemente por acumulación de agua en su trasdós, resultado de las precipitaciones extraordinarias registradas durante el día del accidente y en jornadas previas. Estas lluvias intensas generaron presiones hidrostáticas que superaron la capacidad estructural del elemento prefabricado. La investigación definitiva, que puede extenderse hasta un año según la normativa establecida, profundizará en los aspectos de diseño e inspección de esta estructura que no resistió las condiciones climáticas extremas.



