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Rutte afirma trabajar con Dinamarca en la seguridad ártica, aunque continúa sin revelar los términos de su acuerdo con Trump

Sofia Herrera

La OTAN y Dinamarca han iniciado labores conjuntas para fortalecer la seguridad en el Ártico, según confirmó el viernes el secretario general Mark Rutte tras reunirse con la primera ministra danesa Mette Frederiksen en Bruselas. Este encuentro marcó el primer diálogo directo entre ambos desde que Rutte llegara a un principio de acuerdo con Donald Trump respecto a Groenlandia.

El acuerdo alcanzado permanece envuelto en misterio, ya que sus detalles no han sido revelados públicamente, pese a haber sido anunciado sin consentimiento previo de Dinamarca. Esta situación ha generado especulaciones y dudas, aunque ha logrado calmar temporalmente la tensión transatlántica desatada por las intenciones anexionistas de Trump sobre la isla ártica, lo que provocó una reunión urgente de líderes de la Unión Europea el jueves.

Rutte aseguró trabajar conjuntamente para garantizar la seguridad de toda la OTAN, mejorando la disuasión y defensa en la región ártica. En su comunicado, destacó que Dinamarca continúa haciendo contribuciones sólidas a la seguridad compartida e incrementa inversiones en este aspecto. Sin embargo, evitó proporcionar información adicional sobre lo pactado con Estados Unidos.

El gobierno danés tampoco ofreció mayores detalles del encuentro. Frederiksen se dirigió directamente desde Bruselas a Nuuk, capital de Groenlandia, para conversar con el primer ministro local Jens-Frederik Nielsen. Por su parte, el ministro de Relaciones Exteriores danés Lars Lokke Rasmussen informó que Dinamarca y Estados Unidos han iniciado contactos bilaterales preliminares para discutir seguridad en Groenlandia, esperando un proceso ordenado.

Rasmussen explicó que hubo un encuentro en Washington donde se confirmaron los pasos a seguir y se estableció un plan para su implementación. Aunque realizó una visita a la Casa Blanca la semana anterior, no profundizó en los contenidos específicos de estas conversaciones.

Desde que Trump anunció el principio de acuerdo tras reunirse con Rutte en el Foro Económico de Davos, han proliferado especulaciones sobre el contenido de un pacto que nadie admite haber visto completamente. Diversos medios informan que se discutió adaptar el modelo chipriota, permitiendo que Estados Unidos tuviera jurisdicción sobre áreas específicas, similar a como Reino Unido opera en Chipre. Rutte y Frederiksen se negaron a confirmar estas afirmaciones.

La primera ministra danesa reafirmó que la soberanía e integridad territorial de Groenlandia constituyen una línea roja para Copenhague. El primer ministro groenlandés Nielsen, quien desconocía el contenido del acuerdo, también rechazó cualquier compromiso sobre soberanía, dejando claro que aunque están dispuestos a negociar múltiples aspectos, la soberanía es inamovible.

Los veintisiete miembros de la Unión Europea respaldaron firmemente esta posición. António Costa, presidente del Consejo Europeo, señaló que solo el Reino de Dinamarca y Groenlandia pueden decidir asuntos que les conciernen. Durante la cumbre extraordinaria sobre relaciones transatlánticas, los líderes acordaron que Europa debe fortalecer su autonomía estratégica para reducir vulnerabilidades frente a presiones externas como las ejercidas por Trump durante el último año.

La OTAN indicó que Rutte no propuso ningún compromiso sobre soberanía durante su reunión con Trump en Davos, pero rechazó divulgar detalles concretos de las negociaciones. El secretario general adoptó una estrategia de discreción, trabajando tras bastidores sin hacer público su accionar, enfrentando críticas por su aparente deferencia hacia el presidente estadounidense.

Rasmussen confirmó que Copenhague sigue la misma línea durante esta etapa negociadora. Evitarán comunicar públicamente reuniones para eliminar dramatismo y mantener un proceso tranquilo. Esta táctica busca reducir cobertura mediática de última hora. Trump confirmó que gracias a este principio de acuerdo, Estados Unidos retira sus amenazas militares y arancelarias, aliviando a una Unión Europea que, aunque mantiene vigilancia, celebró la respuesta rápida y unida de Europa como factor clave en la moderación estadounidense.

Dinamarca identificó dos vías de negociación derivadas del acuerdo. La primera, política, entre Estados Unidos, Dinamarca y Groenlandia, centrada en renegociar el tratado de defensa bilateral vigente desde 1951 que permite bases militares estadounidenses. Los cambios específicos, especialmente respecto a soberanía, aún no se han detallado formalmente. Trump también menciona incluir una cláusula sobre la Cúpula Dorada, el escudo antimisiles que desea establecer.

Según reportes, Washington busca negociar un derecho de participación en el control de inversiones en Groenlandia, permitiendo ejercer veto efectivo si potencias no aliadas como China o Rusia intentan extraer materias primas o adquirir infraestructuras. Trump ya anticipó que el acuerdo incluirá derechos sobre minerales de tierras raras de la isla.

Rasmussen insistió en que el acuerdo está lejos de cerrarse. Señaló que lo que existe actualmente es un marco para un futuro acuerdo, no un pacto definitivo, corrigiendo interpretaciones que han surgido en medios y círculos diplomáticos sobre lo que realmente se negoció.

La segunda vía de negociación se enfoca en seguridad ártica mediante la OTAN, ratificado por Rutte el viernes. La Unión Europea expresó disposición a colaborar activamente en una región donde, admitió la presidenta de la Comisión Europea Ursula von der Leyen, no se han dedicado esfuerzos suficientes históricamente. Von der Leyen informó sobre un paquete en desarrollo para apoyar seguridad ártica con fuertes inversiones europeas.

Frederiksen recordó que Dinamarca solicitó formalmente que la OTAN esté presente permanentemente en el Ártico. Demanda una presencia permanente de la OTAN incluyendo Groenlandia. Tras su reunión con Rutte, reiteró que ambos acuerdan en aumentar el compromiso de la Alianza en la región, considerando la defensa ártica responsabilidad de toda la OTAN.

Francia y Reino Unido ya se declararon dispuestos a colaborar en esta iniciativa. El primer ministro británico Keir Starmer confirmó que Reino Unido está preparado para desempeñar plenamente su rol, comprometiéndose tras conversar telefónicamente con el jefe de la OTAN a participar activamente en los esfuerzos de seguridad regional.

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