Las muescas en las ruedas de los trenes ponen el foco en el estado de las vías españolas y sus posibles deficiencias

La investigación del accidente ferroviario en Adamuz, Córdoba, dirige cada vez más la atención hacia el estado de las vías. Los técnicos han identificado pequeñas muescas en las ruedas de los vagones delanteros del tren Iryo, marcas que no serían exclusivas de este convoy y que también aparecieron en dos trenes que circularon previamente por el mismo sector de la línea, según informó el ministro Puente.
Los vagones de cabeza del Iryo presentan señales específicas: pequeños surcos de aproximadamente un milímetro de profundidad y varios centímetros de largo. Estas marcas se repiten en todos los bogies de los coches que pasaron por el punto donde se cree comenzó el descarrilamiento, ubicado en el sexto vagón del tren siniestrado.
Lo significativo es que marcas parecidas, aunque más suaves, aparecen en otros trenes que circularon por ese sitio antes del accidente. En esos casos, las muescas se encuentran en el lado opuesto, un aspecto que complica el trabajo investigativo. Este detalle añade complejidad al análisis de las causas del siniestro.
Adif afirma que realizó múltiples inspecciones en esa vía semanas antes del accidente sin detectar defectos que pudieran estar relacionados. Sin embargo, todas las hipótesis permanecen abiertas. Cobra mayor relevancia la posibilidad de un problema en la infraestructura, como rotura de raíles o soldaduras defectuosas, considerando las marcas descubiertas en las ruedas.
El ministro de Transportes, Óscar Puente, ha señalado que vincular directamente estas muescas con una rotura de vía es «totalmente prematuro», aunque reconoce que constituye una hipótesis plausible. Puente ha explicado que los trenes que pasaron por ese tramo más de una hora antes no presentan estas marcas, dato fundamental para establecer cuándo ocurrió la anomalía.
Los investigadores también examinan los registros de sensores que miden movimientos laterales en algunos trenes, buscando indicios previos de defectos en la vía. Desde el Ministerio se enfatiza que el factor humano, en materia de conducción ferroviaria, no influyó en el siniestro. El objetivo actual es determinar qué originó esas muescas y si realmente provienen de un deterioro de la infraestructura.



