Trump inaugura su propia Junta de Paz, con la que pretende amenazar directamente a la Organización de Naciones Unidas

Trump presentó una nueva Junta de Paz que podría reemplazar a la ONU, según sus propias palabras durante un acto en la Casa Blanca. El presidente estadounidense expresó que la organización internacional “simplemente no ha sido de mucha ayuda” y que él ha resuelto guerras sin consultarla. Sin embargo, reconoció que la ONU posee un “potencial enorme” y debe permitirse que continúe existiendo.
Durante un discurso de más de 80 minutos, Trump vinculó el anuncio a su obsesión por los premios internacionales que nunca ha recibido, particularmente el Premio Nobel de la Paz. Aseguró haber resuelto conflictos globales en diez meses, aunque exagera tanto la cifra de conflictos como el tiempo invertido en resolverlos.
La nueva junta está compuesta por figuras cercanas a Trump, incluyendo a su yerno Jared Kushner, el secretario de Estado Marco Rubio, el enviado especial Steve Witkoff y el ex primer ministro británico Tony Blair. Trump presidirá la organización de manera indefinida, incluso después de abandonar la presidencia en 2029, según sus estatutos fundacionales.
Aproximadamente 60 países recibieron invitaciones para participar en la iniciativa. Una decena ya confirmó su adhesión, incluyendo Albania, Israel, Marruecos, Egipto, Argentina y Hungría. Algunos son aliados históricos de Estados Unidos, mientras que otros dependen de su apoyo financiero o tienen gobiernos alineados con Trump.
La participación en la junta requiere un pago de mil millones de dólares por membresía permanente. Según Washington, estos fondos se destinarán a la reconstrucción de Gaza. Sin embargo, varios países europeos como Francia, Italia, Suecia y Noruega rechazaron la invitación. La negativa francesa provocó que Trump amenazara con aranceles del 200% sobre vinos y champanes franceses.
El propósito declarado de la junta incluye supervisar conflictos más allá de Oriente Próximo. Su objetivo es promover estabilidad, restablecer gobernanza legítima y asegurar paz duradera en zonas afectadas por conflictos. Esta expansión de funciones ha generado preocupación en la diplomacia global respecto a un ataque sistemático contra el orden multilateral establecido tras la Segunda Guerra Mundial.
La configuración inicial de la junta, definida en el plan para Gaza como supervisora de la tregua entre Israel y Hamás, ha evolucionado significativamente. Su estructura actual representa un desafío directo a la Organización de Naciones Unidas, especialmente después de que Estados Unidos abandonara recientemente una docena de organismos de la ONU.
Ningún representante palestino ha sido incluido ni invitado a participar en la junta. Tampoco está claro cómo supervisará la organización la implementación de la tregua en Gaza, ni cuál será su duración. Se han establecido dos subcomités para avanzar en los objetivos de paz, aunque sus funciones específicas permanecen indefinidas.
Países como España, China y Rusia aún estudian si participarán en la iniciativa. La decisión sobre la membresía sigue siendo discrecional para Washington, sin criterios públicos establecidos. La junta será presentada formalmente durante el Foro Económico de Davos, con representantes de aproximadamente 35 países invitados al evento.



