Alrededor de diez naciones, incluyendo Israel, Argentina y Marruecos, confirman su asistencia a la Junta de Paz promovida por Trump

Diez países han confirmado su participación en la Junta de Paz promovida por Trump. Entre ellos figuran Israel, Argentina, Marruecos, Emiratos Árabes Unidos, Egipto, Albania, Hungría, Kosovo, Paraguay, Azerbaiyán, Bielorrusia y Vietnam. Netanyahu e Ismani fueron los últimos en aceptar públicamente la invitación del presidente estadounidense. La ceremonia de inauguración oficial tendrá lugar en el Foro de Davos.
Los países aceptantes comparten perfiles diversos pero convergentes. Algunos mantienen históricamente políticas proestadounidenses. Otros tienen líderes que admiran personalmente a Trump, como Milei en Argentina u Orbán en Hungría. Varios requieren apoyo diplomático y militar estadounidense para sus intereses geopolíticos. Algunos han dejado claro que no pagarán los mil millones de dólares que cuesta un asiento permanente en el organismo.
Kosovo subrayó el papel histórico de Washington, recordando que Estados Unidos lideró los bombardeos de la OTAN contra Serbia y facilitó su reconocimiento estatal. Paraguay expresó su honor al asumir responsabilidad en la búsqueda de paz duradera junto con Washington. Estos discursos reflejan dependencia estratégica de apoyo estadounidense. La iniciativa ha invitado formalmente a unos sesenta líderes mundiales.
Trump transformó significativamente el concepto inicial de la Junta de Paz. Originalmente presentada como organismo supervisor del alto el fuego en Gaza, evolucionó hacia una estructura similar a un club exclusivo y costoso. El documento fundacional ni siquiera menciona Gaza directamente. Trump ejercerá amplios poderes como presidente del organismo, incluyendo decisión final sobre resoluciones y control total sobre invitaciones, fechas y lugares de reuniones.
El presidente estadounidense afirmó que la Junta será “maravillosa” e indicó que podría reemplazar a Naciones Unidas, aunque reconoció su potencial. Señaló que la ONU nunca le ayudó a resolver conflictos. El organismo busca promover estabilidad y gobernanza legítima en zonas afectadas por conflictos. Su objetivo es establecer paz duradera mediante acuerdos supervisados.
Varios países han rechazado la invitación. Italia, Suecia, Noruega y Francia declinaron participar. Trump respondió a Francia amenazando con aranceles del 200% a vinos y champanes, criticando duramente su decisión. Otros líderes, como Putin, Abdalá de Jordania y Sharif de Pakistán, han recibido invitaciones pero permanecen en silencio sobre su posición. España aún evalúa su respuesta en consulta con aliados.



