Trump recurre a la ley del más fuerte, según acusa Rusia en su última declaración

El ministro de Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, expresó su preocupación sobre las acciones unilaterales de Donald Trump en la escena internacional. Denunció que las reglas del orden internacional han desaparecido. Lavrov lamentó que prevalezca la ley del más fuerte en los asuntos globales, situación que refleja la ausencia de marcos reguladores multilaterales que antes limitaban el comportamiento de las grandes potencias.
Durante 2025, Moscú albergaba esperanzas de negociar con la nueva administración estadounidense para imponer sus propias condiciones sobre Ucrania. Sin embargo, Trump demostró carecer de restricciones para actuar conforme a los intereses estadounidenses, pisoteando los objetivos estratégicos de Rusia. Esta realidad sorprendió al Kremlin, que había anticipado una mayor receptividad del nuevo gobierno norteamericano hacia sus planteamientos geopolíticos.
Lavrov denunció intervenciones estadounidenses recientes en América Latina y otras regiones. Acusó a Washington de invadir Venezuela brutalmente, capturar a su presidente Nicolás Maduro y amenazar a otros países latinoamericanos. También mencionó los intentos estadounidenses de desestabilizar Irán y otros enfrentamientos que considera agresiones contra el orden internacional que Rusia desaprueba.
El diplomático ruso observó que Occidente enfrenta múltiples crisis simultáneamente, generadas parcialmente por las políticas trumpistas. Señaló que los debates sobre Groenlandia cuestionaron la cohesión de la OTAN, algo que parecía impensable anteriormente. Rusia intenta aprovechar las divisiones entre aliados occidentales. Lavrov argumentó que ni Moscú ni Pekín tenían intenciones sobre el territorio danés, sugiriendo que Trump exagera amenazas para justificar sus acciones agresivas.
Al abordar las críticas occidentales sobre su propia política, Lavrov efectuó una comparación polémica. Equiparó la importancia de Crimea para Rusia con la de Groenlandia para Estados Unidos. Esta declaración buscaba contrarrestar las acusaciones de neocolonialismo dirigidas hacia Occidente, argumentando que ambas potencias nucleares persiguen objetivos geopolíticos similares mediante mecanismos distintos pero equivalentes.
El giro de Trump en Venezuela representó un revés para el Kremlin, pese a las iniciales expectativas optimistas. Washington capturó al presidente venezolano para instalar un gobierno favorable. Lavrov reconoció que Caracas dejó de ser un aliado confiable de Moscú para caer bajo influencia estadounidense, transformando la región según los intereses de Washington en detrimento de las aspiraciones rusas.
Hace un año, la llegada de Trump al poder generó cautela optimista en Moscú. Los medios rusos enfatizaban posibilidades de entendimiento entre ambas potencias nucleares, aunque mantenían reservas ante la impredecibilidad de Trump. Tras doce meses, apenas han avanzado en negociaciones bilaterales. Además, Washington ha actuado contra intereses rusos en múltiples regiones, frustrando las esperanzas iniciales del Kremlin sobre una colaboración estratégica.
Un reciente conflicto entre ambas potencias involucra un petrolero de la flota sombra rusa denominado Mariner. Estados Unidos capturó el buque en aguas internacionales. Lavrov informó que Washington aún no ha liberado a dos marineros rusos del navío, situación que ejemplifica la fricción continua entre las administraciones a pesar de intentos de mantener canales diplomáticos abiertos.
El Kremlin procura preservar relaciones cordiales con la Casa Blanca mientras reafirma su firmeza respecto a Ucrania. Lavrov rechazó categóricamente cualquier concesión territorial o política sobre ese país, insistiendo en que Moscú requiere un gobierno favorable en Kiev. Rusia desaprueba los intentos europeos de imponer una tregua inmediata. El ministro enfatizó que solo Estados Unidos posee capacidad para resolver las causas fundamentales del conflicto según la perspectiva rusa.
Lavrov advirtió sobre posibles escaladas si Europa mantiene su apoyo militar a Kiev tras un hipotético abandono estadounidense del continente. Acusó a líderes europeos de mantener planes de derrota estratégica rusa. Criticó específicamente declaraciones del canciller alemán Scholz sobre fortalecer capacidades militares europeas, equiparando estas posiciones con el apaciguamiento histórico ante Hitler, en un argumento que busca paralizar la determinación occidental.
En negociaciones futuras sobre paz en Ucrania, Rusia exige garantías específicas para población rusa. Lavrov insiste en proteger la cultura, lengua e iglesia ortodoxa rusa en territorios bajo control de Kiev. Extendió acusaciones de persecución contra el pueblo ruso hacia países bálticos, empleando el mismo justificativo que fundamentó la invasión ucraniana de 2022 según la narrativa del Kremlin.
Pese a los intercambios diplomáticos, Trump y Putin no han cristalizado acuerdos sustanciales. Washington invitó al Kremlin a participar en una plataforma para dirigir el futuro de Gaza tras el alto el fuego entre Hamás e Israel. Lavrov expresó que requiere aclaraciones antes de comprometerse. Reiteró que la creación de un Estado palestino sigue siendo fundamental, respaldando esta posición como coherente con la iniciativa de Trump sobre paz en Oriente Medio.



