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Cómo la huelga en Urgencias del Hospital La Paz refleja la gravedad de la situación sanitaria actual en España

Paula Esquivel

El personal del servicio de Urgencias del Hospital La Paz enfrenta una situación crítica por la combinación de pacientes hacinados y escasez de personal. Celadores, médicos, enfermeras, auxiliares y administrativos han convocado una huelga de veinticuatro horas que inició el miércoles a las ocho de la mañana, con concentración posterior en la plaza del hospital. La protesta responde al deterioro de la sanidad pública madrileña y a la falta de recursos humanos.

Guillén del Barrio, enfermero del sindicato Trabajadores en Red La Paz-Área Norte, explica que el problema radica en servicios de Urgencias de proximidad sin médicos suficientes, centros de salud con vacantes sin cubrir y listas de espera excesivas. Esta situación obliga a los ciudadanos a acudir al hospital porque no encuentran atención en Atención Primaria. Los turnos resultan insufribles y el agotamiento del personal es generalizado.

Las Urgencias de adultos del hospital han registrado un aumento anual del diez por ciento durante los últimos tres años, según reportes del sindicato. Sin embargo, no se ha incrementado el personal ni las camas de forma proporcionada. Del Barrio asegura que este es el peor invierno vivido durante su década de trabajo en el centro. La votación entre el personal arrojó 157 votos a favor de la huelga y solo tres en contra, representando a aproximadamente 400 trabajadores de Urgencias generales.

La doctora Sara Fabra, aunque no puede participar en la protesta por motivos económicos y servicios mínimos, respalda completamente las demandas de sus compañeros. Denuncia que las salas regularmente sobrepasan su capacidad, albergando treinta pacientes donde hay apenas doce camas disponibles. Existe un problema grave de infraestructura e insuficiencia de espacio físico e informático. Después de las quince horas, solo un médico adjunto y dos residentes atienden cada sala de Urgencias.

La dirección del hospital argumenta que la situación es típica de enero debido al aumento de virus respiratorios. Reportan que el lunes a mediodía había cuarenta y cuatro pacientes pendientes de ingreso, diez con cama ya asignada, cifra que consideran habitual para un hospital de más de mil camas. No obstante, del Barrio refuta esta perspectiva señalando que es frecuente ver enfermos sentados en sillones o ancianos en taburetes.

Durante lo que va de año, pacientes han esperado más de una semana para ser ingresados en planta hospitalaria. El personal ha presentado al menos tres denuncias al juez de guardia por la gravedad de las condiciones. Del Barrio advierte que quienes trabajan en Urgencias son “el canario en la mina” y están muy mal. Señala que los riesgos epidemiológicos, la propagación de bacterias y los contagios derivados de la falta de espacio físico son reales y peligrosos tanto para trabajadores como inhumanos para pacientes.

Regularmente hay treinta y seis enfermeras y treinta y cinco técnicos de cuidados auxiliares de enfermería para ocho salas de Urgencias que han llegado a superar doscientos pacientes simultáneamente. Gloria Hernanz, técnica de cuidados auxiliares, explica que las salas duplican su capacidad con frecuencia, con camas pegadas entre sí. Menciona casos como el de una paciente oncológica enviada a una sala habilitada para Gripe A sin médico disponible.

La celadora Sandra Picazo informa que este año le comunicaron que camillas y camas vacías deben transportarlas un solo trabajador en lugar de dos. Muchos equipos funcionan deficientemente, lo que complica el trabajo ante emergencias cardíacas. El hospital ha perdido cincuenta mil pacientes que migraron al sector privado. Hernanz añade que hay pocas mantas para abrigar a enfermos y una ventana lleva rota desde principios de año, cubierta solo con empapadores y colchas dobladas.

El Hospital La Paz se defiende afirmando que fue reconocido el lunes como el mejor Servicio de Urgencias de España por el Monitor de Reputación Sanitaria. Dicen haber reforzado la plantilla con personal de enfermería y auxiliares. También menciona la habilitación de camas adicionales en plantas de hospitalización y la agilización de altas y traslados a hospitales asociados. Ofrecen una unidad de Hospitalización a Domicilio como alternativa cuando la patología lo permite.

Sin embargo, los huelguistas sostienen que el problema es estructural y requiere más que camas adicionales. Demandan dotación suficiente de Urgencias de Atención Primaria con equipos completos todos los días del año. Guillén explica que antes había mayor margen para retrasar operaciones no urgentes y liberar camas, pero con las listas de espera superando el millón de personas en Madrid, esto resulta imposible. El aumento de derivaciones a sanidad privada agrava la situación.

Los manifestantes exigen la implantación del “Plan Ningún Paciente en el Pasillo” y el establecimiento de límites seguros de ocupación en las salas de Urgencias Generales. Piden ratios claras de profesionales por paciente y protocolos transparentes que activen automáticamente la apertura de espacios y contratación inmediata cuando aumente la presión asistencial. Se niegan a aceptar que las derivaciones a sanidad privada sean solución.

La Comunidad de Madrid responsabiliza al Ministerio de Sanidad por no desarrollar un plan serio de recursos humanos para el Sistema Nacional de Salud. Señalan que la acreditación de más de cincuenta mil profesionales sanitarios de países extracomunitarios permanece pendiente. Del Barrio aclara que sus críticas se dirigen a la Consejería de Sanidad autonómica, responsable de presupuestos y condiciones laborales del hospital, explicando que la falta de profesionales obedece al maltrato laboral que provoca abandonos y migraciones hacia otras autonomías.

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