Ocho incidencias técnicas en Adamuz fueron comunicadas por Adif meses antes del accidente de tren

La entidad gestora de ferrocarriles Adif registró durante meses anteriores al menos ocho problemas técnicos en la línea de velocidad elevada donde ocurrió el siniestro ferroviario. Estos inconvenientes se vinculaban principalmente con sistemas de señalización, aunque también había dificultades en la catenaria e infraestructuras generales. Las complicaciones en el corredor Adamuz-Villanueva de Córdoba llegaron a debatirse en el Senado hace varios meses, cuando el Partido Popular cuestionó al Ejecutivo sobre posibles fallos en la seguridad.
El Gobierno admitió haber enfrentado dos problemas en los mecanismos de señalización del trayecto. Uno de ellos se localizó en el puente El Valle, donde dispositivos de dilatación entraron en contacto con el carril debido a temperaturas extremas y movimientos causados por el tráfico ferroviario. Personal especializado en desvíos solucionó el inconveniente durante labores de conservación. Otro fallo afectó una tarjeta de relés, componente vital para el funcionamiento del sistema de localización, que fue sustituida para recuperar la operatividad.
El Ministerio de Transportes enfatizó que las condiciones de seguridad permanecieron garantizadas en todo momento. Para mantener la infraestructura, cuatro empresas proveedoras de servicios de mantenimiento operan en ese corredor. Una atiende la vía e infraestructura general; otra supervisa la electrificación; una tercera se encarga de instalaciones de seguridad; y una última controla la vegetación circundante. Este sistema de múltiples contratistas busca cubrir todas las áreas críticas.
El titular de Transportes observó circunstancias inusuales en el accidente. El descarrilamiento del tren Iryo sucedió en una sección recta, el convoy tenía menos de tres años operativo y la línea Madrid-Sevilla fue renovada con inversión de 700 millones de euros. Entre las mejoras, Adif reemplazó nueve puentes en la Sierra Morena, trabajos completados en octubre de 2023. También modernizó sistemas de señalización y seguridad hasta mayo de 2024, incluyendo sesenta y tres cambios de vía en el corredor.
El siniestro ocurrió precisamente en uno de los dos cambios de vía de Adamuz. Las autoridades indicaron que el accidente sucedió en circunstancias que requieren investigación detallada. El responsable ministerial evitó especular sobre posibles causas del descarrilamiento, manteniendo prudencia mientras se desarrollan los análisis correspondientes.
Adif divulgó ocho problemas técnicos en doce meses a través de redes sociales. En abril comunicó retrasos por incidencia en catenaria entre Adamuz y Alcolea. Mayo registró fallos en señalización generando demoras en trenes de alta velocidad Madrid-Andalucía. Junio mostró nuevamente problemas de señalización en el mismo tramo, siendo este el incidente que motivó cuestionamientos parlamentarios. Septiembre presentó otro fallo de señalización similar.
Octubre reveló una avería en infraestructura en Adamuz línea Madrid-Sevilla, causando retrasos entre Villanueva de Córdoba y Adamuz. Diciembre informó de problemas en uno de los desvíos entre Adamuz y Córdoba. Estos reportes consecutivos muestran una cadena de inconvenientes técnicos recurrentes en esa sección específica durante el período previo al accidente.
El eje Madrid-Sevilla constituye la ruta más antigua de alta velocidad, iniciando operaciones en 1992 con seis servicios diarios de Renfe. El volumen de tráfico se expandió significativamente desde 2019, cuando nuevos operadores entraron en competencia tras la liberalización del servicio ferroviario, multiplicando los desplazamientos en esa línea estratégica.



