España

La mejora de la calidad del aire en Barcelona durante tres años consecutivos no alcanza todavía los estándares recomendados por la Organización Mundial de la Salud

Esteban Ortega

Durante 2025, Barcelona alcanzó por tercera vez consecutiva una mejora significativa en la calidad del aire. Las diez estaciones de monitoreo de la ciudad registraron contaminación en niveles históricos mínimos desde el año 2000. Todos los puntos de control cumplen con los estándares establecidos por la Unión Europea, evidenciando una tendencia positiva en la reducción de contaminantes atmosféricos.

El dióxido de nitrógeno mostró descensos considerables respecto a 2024, con variaciones entre el 4% y el 12% en diferentes zonas. La calle de Urgell registró la mayor mejora, pasando de 33 a 29 microgramos por metro cúbico. Las partículas en suspensión, tanto las grandes como las pequeñas, permanecen estables en comparación con el año anterior, manteniendo valores controlados.

La renovación del parque vehicular constituye un factor determinante en esta mejora. La desaparición de vehículos diesel antiguos y la implementación de la Zona de Bajas Emisiones han transformado la composición del tráfico. Vehículos con etiqueta ECO ahora superan a aquellos con clasificación B, reflejando la transición hacia opciones menos contaminantes en la ciudad.

A pesar de los logros alcanzados, Barcelona permanece distante de los objetivos europeos para 2030 y aún más de las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud. Se requiere una reducción drástica del tráfico para mantener y acelerar los descensos de contaminación. Investigadores y asociaciones ciudadanas advierten sobre la necesidad de intensificar las medidas de movilidad urbana.

El impacto en la salud pública resulta notorio: entre 2020 y 2024, la mortalidad atribuible a contaminación del aire se redujo un 32%, evitando aproximadamente 600 muertes. Las estimaciones de 2025 sugieren una reducción del 45%, lo que significaría 800 vidas salvadas respecto a los niveles previos a la pandemia.

Especialistas advierten que futuras mejoras enfrentarán desafíos mayores. El investigador del CSIC señala que el trabajo más intenso ya fue realizado, y alcanzar nuevos objetivos requerirá medidas más ambiciosas. La contaminación ha perdido relevancia en la agenda pública, una preocupación común a nivel europeo donde se observa retroceso en compromisos ambientales previamente acordados.

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