Josefa González-Blanco se marcha de la Embajada de Reino Unido tras recibir dieciséis denuncias por acoso laboral en su gestión

En la Embajada de México en Reino Unido existe una práctica conocida como “la casa del perro”, un castigo sistemático donde la embajadora congela toda comunicación con empleados que le desagrada. Este aislamiento laboral genera caos interno, pues los trabajadores ignoran quiénes están congelados y con quiénes pueden interactuar. Siete empleados y exempleados describieron situaciones idénticas a este medio: personas marginadas durante meses sin explicación ni contacto laboral.
Josefa González-Blanco abandona su cargo como embajadora tras dieciséis denuncias por acoso laboral y malos manejos de recursos. Desde 2021, más de cuarenta trabajadores han salido de la representación, dejándola con menos de la mitad de su personal original. Aunque ganaron ante instancias internas como el Órgano de Control y el Comité de Ética, sus recomendaciones nunca fueron acatadas y la Cancillería no intervino. La embajadora argumentó que las acusaciones derivan de auditorías en curso, mientras sostiene que las relaciones bilaterales se mantienen sólidas.
El servicio exterior mexicano enfrenta crisis estructurales: salarios sin actualización desde 1998 que generan pobreza extrema en algunos diplomáticos, y directivos designados por motivos políticos sin experiencia. Treinta titulares fueron nombrados por Andrés Manuel López Obrador bajo criterios partidistas. González-Blanco proviene de una familia con larga tradición política: su abuelo y padre fueron gobernadores de Chiapas, y su padre fue secretario de Gobernación durante el gobierno de Salinas.
La funcionaria trabajaba en un refugio ecológico familiar antes de ser nombrada secretaria de Medio Ambiente en 2018, cargo que abandonó tras seis meses. Su salida fue por solicitar que un avión comercial la esperara, retrasando el vuelo treinta y ocho minutos. López Obrador la designó embajadora en Londres en 2021, considerado un “pago político” según fuentes del sector exterior. La capital británica no tenía representante titular durante el Brexit.
Reino Unido alberga la quinta población de mexicanos en el extranjero. González-Blanco, quien había vivido y estudiado en el país, llegó a su segundo puesto diplomático sin equipo de trabajo. Los empleados afirman que las relaciones bilaterales se deterioraron significativamente: no hay diálogo político de alto nivel, ni colaboración académica ni investigación conjunta. Una subsecretaria que visitó Europa en 2023 no pudo concretar reuniones porque la embajadora carecía de contactos internacionales.
La embajada representa México ante organismos internacionales como la Organización Marítima Internacional, la del Azúcar y la del Café, que según empleados funcionan sin liderazgo. El mayor éxito publicitado fue la exposición del pintor José María Velasco en la National Gallery en 2024. Sin embargo, la galería confirmó que negoció directamente con la Secretaría de Cultura, sin intervención de la embajada, contradiciendo los reportes de González-Blanco.
La embajadora organiza más de cien eventos anuales, aproximadamente uno cada tres días, con asistentes que varían entre treinta y seiscientas personas. Los empleados denuncian que estas “fiestas” prioriza su imagen personal sobre propósitos diplomáticos oficiales. Algunos eventos se extienden hasta las tres de la mañana, causando jornadas extenuantes de lunes a domingo sin descansos compensatorios. El personal de servicios generales fue obligado a funciones impropias durante estas celebraciones.
Los gastos de estos eventos se clasifican como administración de la embajada, utilizando fondos destinados a protección, atención médica y repatriaciones. Los empleados sostienen que González-Blanco intentó desplazar recursos de seguridad hacia su agenda social. Esta práctica generó rotación significativa en el personal de residencia diplomática que no podía sostener los horarios irregulares.
Quienes se oponen a la embajadora enfrentan consecuencias inmediatas, sin importar su rango o experiencia. Los maltratos incluyen gritos telefónicos y amenazas de despido arbitrario. Un trabajador relató que fue amenazado: “Si yo digo que te hinques, te hincas”. Una empleada sufrió acoso tan severo que requirió hospitalización con diagnóstico de agotamiento profesional grave. Otra perdió un embarazo bajo estas condiciones laborales extremas.
En cuatro años de gestión, la embajada tuvo cuatro jefes de cancillería diferentes, la posición jerárquicamente más alta después de la embajadora. Los trabajadores señalan que la violencia es sistemática y generalizada contra personal mexicano de carrera, empleados locales y designados políticos. Algunos con más de veinte años de servicio exterior afirman que nunca experimentaron situaciones similares. Un empleado resumió: “Ella no tiene colaboradores, tiene sirvientes”.
La Secretaría de Relaciones Exteriores ha permanecido pasiva ante todas las denuncias. En 2024, diez empleados presentaron una queja colectiva descrita como “una llamada de auxilio a México”. El director del Servicio Exterior reconoció estar informado pero no actuó. El Comité de Ética recomendó a González-Blanco capacitación en derechos humanos y liderazgo. La embajadora respondió con un comunicado de veinte páginas rechazando públicamente las conclusiones.
González-Blanco argumentó que las recomendaciones eran subjetivas y violaban lineamientos del comité. Su respuesta fue un desafío abierto a la autoridad supervisora, demostrando que se consideraba intocable. Los trabajadores constatan que la institución no solo la protege, sino que facilita la perpetuación del maltrato. Alejandro Gertz Manero, exfiscal general, será su sucesor como embajador. González-Blanco le envió un mensaje deseándole éxitos en fortalecer relaciones bilaterales.



