La decisión de María Corina Machado de entregar la medalla del Nobel a Trump genera indignación en Noruega

La entrega de la medalla del Premio Nobel de la Paz a Donald Trump por parte de María Corina Machado generó una reacción de rechazo masivo en Noruega. Los principales medios de comunicación utilizaron términos como “patético”, “insólito” y “ridículo” para describir el gesto. Políticos de todos los espectros ideológicos condenaron unánimemente la decisión de la líder opositora venezolana durante su visita a la Casa Blanca el jueves pasado.
Benedicte Bull, especialista en Latinoamérica de la Universidad de Oslo, calificó el acto como “surrealista e inaudito”, aunque reconoció que era previsible dado que Machado había anunciado previamente su intención de compartir el premio. La académica expresó su preocupación sobre cómo el galardón estaba siendo utilizado para obtener influencia política, lo que considera una falta de respeto que desprestigia el reconocimiento internacional.
Machado argumentó que Trump se merecía el premio por su compromiso con la democracia en Venezuela. En una entrevista con Fox News, describió el momento de la entrega como “muy emotivo” y señaló que los venezolanos estaban “muy agradecidos”. Trump respondió calificando el gesto como “un símbolo de respeto mutuo” y la Casa Blanca difundió fotografías del encuentro en el Despacho Oval.
El Instituto Noruego del Nobel había advertido previamente que un Premio Nobel no puede revocarse, compartirse ni transferirse. Esta declaración se realizó después de que Machado manifestara su disposición a compartir el galardón. Sin embargo, desde entonces la institución ha guardado silencio sobre la controversia, sin ofrecer comentarios adicionales sobre los hechos ocurridos.
El Centro Nobel de la Paz destacó el caso del periodista ruso Dmitri Muratov, quien subastó su medalla en 100 millones de dólares para apoyar a refugiados de Ucrania. El centro enfatizó que la medalla puede cambiar de dueño, pero el título de laureado permanece inviolable. Esta comparación subraya la diferencia entre donativos benéficos y la entrega a una figura política poderosa.
Janne Haaland Matlary, analista política y exsecretaria de Estado del Ministerio de Exteriores, calificó la acción como “completamente patética”. El historiador Asle Sveen sugirió que Machado actúa movida por la desesperación de obtener apoyo de Trump para una eventual democratización de Venezuela. Raymond Johansen, de la ONG Ayuda Popular Noruega, denunció que el evento es perjudicial para uno de los premios más prestigiosos del mundo.
El Partido Rojo noruego propuso destituir a los miembros del Comité Nobel que eligieron a Machado. Su portavoz Bjornar Moxnes criticó que la medalla ahora cuelga en la oficina de Trump, consecuencia previsible de la decisión del Comité. Otros partidos expresaron rechazo más moderado, aunque la portavoz conservadora Ine Eriksen Soreide reafirmó que Machado sigue siendo la ganadora legítima del premio.
La posición de Machado en una eventual transición democrática venezolana sigue siendo incierta. Tras un operativo militar estadounidense fallido contra Nicolás Maduro en enero, Trump declaró que la líder opositora carecía del apoyo y respeto suficientes para gobernar el país. Simultáneamente, la Casa Blanca elogió a Delcy Rodríguez, rival política de Machado, describiéndola como una persona que cumple con todas las exigencias estadounidenses.



