La banca reclama a Bruselas una propuesta de simplificación regulatoria para reducir los requisitos de capital

La banca presiona a Bruselas para simplificar la regulación del sector. Las entidades demandan a la Comisión Europea una propuesta que reduzca los requisitos mínimos de capital obligatorio. Este dinero que los reguladores exigen apartar protege contra futuras crisis financieras. La urgencia radica en no quedarse atrás frente a Estados Unidos, donde los bancos estadounidenses podrían aumentar aún más su ventaja competitiva y capacidad crediticia respecto a los europeos.
Las instituciones financieras han lanzado una campaña intensiva para posicionar la regulación bancaria en el debate central europeo. Mientras la administración estadounidense aboga abiertamente por desregular el sector financiero, Europa prefiere hablar de simplificación tras años de incrementos regulatorios posteriores a la Gran Recesión. La presidenta del Santander ilustró esta complejidad señalando que la normativa bancaria europea equivale a cien veces El Quijote o cinco biblias completas.
El Banco Central Europeo propuso en diciembre un rediseño de los colchones de capital. La propuesta busca fusionar los niveles existentes en dos únicamente: uno que no puede liberarse y otro reducible en períodos de dificultad. Además, reduciría elementos del marco de apalancamiento de cuatro a dos. Sin embargo, se mantendrían los requisitos del Pilar 2 derivados de la supervisión del BCE.
Los bancos consideran insuficiente esta propuesta y esperaban medidas más ambiciosas. Solicitan ampliar el mandato del BCE para incluir la competitividad sectorial junto con la estabilidad financiera. Prefieren la resolución del Ecofin de diciembre, que consideran más audaz. Los bancos demandan una supervisión más transparente centrada en cada entidad, sin incrementos automáticos de requisitos y mayor coherencia entre normativas de diferentes niveles regulatorios, lo que podría reducir significativamente las ratios mínimas de CET 1.
Los requisitos de capital se componen de múltiples capas regulatorias. El Pilar 1 establece el capital regulatorio de la Comisión Europea. El BCE añade requisitos de su supervisión bancaria. Cada país fija niveles macroprudenciales. La Autoridad Bancaria Europea establece capital para riesgos potenciales. Los bancos buscan una visión legislativa más unificada que evite duplicidades y reduzca la discrecionalidad institucional. Según datos de Garp, esta discrecionalidad ha incrementado los requisitos de capital en más de cien mil millones de euros desde 2021.
Las entidades financieras temen que la parálisis regulatoria europea agrave su situación competitiva frente a Estados Unidos. Exigen a la Comisión que presente su propuesta antes del verano. Un informe de Alvarez&Marsal estima que las medidas estadounidenses reducirán las ratios CET 1 en ciento sesenta y ocho puntos básicos, representando ciento treinta y ocho mil millones de dólares hasta 2027. En Europa, la nueva regulación Basilea III incrementará las ratios en ciento cuatro puntos básicos, suponiendo apenas seis mil millones de euros. La divergencia superará los ciento cuarenta mil millones de euros.
Los bancos advierten que esta brecha golpeará la capacidad competitiva comunitaria. Mayor capital significa menor capacidad de inyectar crédito en la economía. Sin embargo, existe preocupación por destinar estos recursos a dividendos accionariales en lugar de financiación empresarial. La banca rechaza estas críticas con argumentos económicos sólidos. Cita informes del Consejo de Estabilidad Financiera y del Banco de Pagos Internacionales mostrando que incrementos de capital del uno por ciento reducen el PIB en un cero coma uno por ciento. Durante la pandemia, el BCE reconoció que liberar ciento veinte mil millones de euros aumentaría la capacidad crediticia en uno coma ocho billones.



