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Vaitiare Hirshon fue la primera mujer en denunciar públicamente los abusos sexuales que cometió Julio Iglesias

Sofia Herrera

Vaitiare Hirshon es actriz y modelo con 62 años, madre de dos hijos y casada con el diseñador Edgard Asars. Reside en Los Ángeles y actualmente se dedica a empresas familiares de moda y diseño tras dejar su carrera artística en la industria del cine y la televisión.

Durante los años 80, Hirshon fue ampliamente reconocida por sostener una relación de seis años con Julio Iglesias entre 1983 y 1989. En ese momento, el cantante tenía casi 40 años mientras ella contaba apenas 18. Esto ocurrió después de que Iglesias se separara de Isabel Preysler.

Aunque la relación terminó, ambos mantuvieron una amistad cordial. Sin embargo, décadas después el tema resurgió cuando Hirshon publicó sus memorias en 2010 bajo el título “Muñeca de trapo”. En este libro relató episodios controvertidos de su convivencia con el famoso cantante español.

En sus memorias, Hirshon describió aspectos de la personalidad del cantante, incluyendo su comportamiento de mujeriego y sus propias confesiones sobre ser un hombre “machista”. La actriz explicó cómo conoció al artista y los detalles de su extensa relación, proporcionando una perspectiva personal sobre los años que pasaron juntos.

Los pasajes más perturbadores del libro se enfocaron en la vida íntima de la pareja. Hirshon reveló que Iglesias la obligó a participar en encuentros sexuales con otras mujeres. Describió situaciones donde diferentes mujeres llegaban a su hogar regularmente para encuentros sexuales sin su consentimiento genuino.

Además de estos relatos, Hirshon acusó a Iglesias de introducirla en el consumo de drogas. Narró episodios donde el cantante le ofrecía marihuana y cocaína, insistiendo cuando ella rechazaba inicialmente. Estos momentos coincidían con encuentros sexuales forzados, según sus testimonios en el libro.

Hirshon también documentó momentos de control excesivo sobre su apariencia. Relató un incidente donde Iglesias criticó duramente su maquillaje y peinado, calificándola como prostituta. Le prohibió usar ciertos tipos de ropa y accesorios, incluyendo sujetadores y tacones superiores a siete centímetros, imponiendo un estricto código de comportamiento y vestimenta.

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