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Venus y Neptuno se desvanecen en el cielo malagueño durante esta noche especial

Mateo Ríos

La Autoridad Portuaria de Málaga ha modificado sustancialmente su decisión respecto a las esculturas de Neptuno y Venus. Las piezas estarán expuestas solo seis meses en lugar de 25 años tras la presión de instituciones culturales y sociales. Después de este período, serán trasladadas a un lugar menos prominente. El artista ceutí Ginés Serrán Pagán rechaza categóricamente este cambio y ha amenazado con llevar sus obras a otras ciudades europeas como Ibiza, París o Roma.

El proyecto tuvo origen hace cuatro años cuando Serrán Pagán propuso informalmente su trabajo al presidente de la Autoridad Portuaria, Carlos Rubio. El artista concibió el conjunto como homenaje a su padre, nacido en un pueblo malagueño. Las esculturas fueron construidas en talleres chinos y llegaron a Málaga hace algunos meses. La inversión inicial contemplaba casi 70.000 euros para pedestales e instalación. Se estableció un acuerdo de cesión por 25 años renovables.

La Real Academia de Bellas Artes de San Telmo fue la primera en cuestionar públicamente la instalación. Calificó la obra como kitsch y pseudoclasicista con monumentalidad anacrónica. Un manifiesto elaborado por personalidades malagueñas críticó la falta de transparencia en el proceso y la afección al paisaje histórico. Destacaron que Málaga posee museos de renombre internacional pero apuesta por estas creaciones, lo cual contradice su política cultural reciente.

Los cuestionamientos legales también ganaron relevancia en el debate. No existía licencia municipal ni autorización de la Consejería de Cultura andaluza para la instalación. La administración autonómica aclaró que no era necesario informe al tratarse de suelo portuario. Sin embargo, los críticos sostienen que la ubicación en el límite del centro histórico declarado Conjunto Histórico Artístico requería mayor regulación institucional.

Las instituciones permanecen escépticas respecto a la solución de los seis meses. Los críticos argumentan que estructuras de once metros de altura con basamentos de hormigón son prácticamente imposibles de remover posteriormente. Comparan la situación con otros monumentos controvertidos que, pese a intenciones de retirarse, quedaron permanentemente. Las esculturas obstaculizarán la vista del puerto desde el centro histórico, alterando una característica valiosa del paisaje urbano malagueño.

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