Internacional

La cadena de grandes almacenes de lujo Saks Global, que comercializa marcas como Chanel y Burberry, ha entrado en quiebra

Sofia Herrera

La cadena de grandes almacenes de lujo Saks Global se ha acogido a un proceso de quiebra voluntaria en Estados Unidos, uno de los mayores colapsos minoristas desde la pandemia. El grupo vende marcas exclusivas como Chanel, Burberry y Cucinelli. Este acontecimiento ocurre apenas un año después de la fusión que reunió a Saks Fifth Avenue, Bergdorf Goodman y Neiman Marcus bajo la misma estructura empresarial.

La empresa ha obtenido un paquete de financiación de 1.750 millones de dólares para continuar sus operaciones durante la reestructuración. Este fondo incluye 1.500 millones de dólares de tenedores de deuda garantizada y 240 millones adicionales de otros prestamistas. La protección legal busca negociar con acreedores o hallar nuevo propietario.

Saks atravesó dificultades tras la pandemia de covid debido al crecimiento del comercio electrónico y la venta directa de marcas a través de sus propias tiendas. Las dificultades para pagar proveedores hicieron que estos retuvieran inventario, alejando compradores hacia competidores como Bloomingdale’s. La presión financiera se intensificó en 2024 y 2025.

Entre los principales acreedores sin garantía figuran marcas de lujo. Chanel registra deudas por 136 millones de dólares, Kering por 60 millones y LVMH por 26 millones. En total, la empresa identificó entre 10.001 y 25.000 acreedores. Los activos y pasivos estimados oscilan entre 1.000 y 10.000 millones de dólares.

El nuevo director ejecutivo es Geoffroy van Raemdonck, procedente de Neiman Marcus. Su predecesor, Richard Baker, diseñó la estrategia de adquisición que generó el endeudamiento actual de Saks Global. La empresa recibirá 1.000 millones de dólares en efectivo inmediato y 500 millones adicionales tras salir de la protección por bancarrota, previsto para finales de año.

La fusión de 2024 por 2.700 millones de dólares buscaba crear un gigante del lujo combinando tres marcas históricas estadounidenses. Sin embargo, la financiación mediante deuda de aproximadamente 2.000 millones de dólares resultó gravosa en un contexto de desaceleración de ventas mundiales de artículos de lujo. El modelo no resistió la presión del mercado actual.

A finales de diciembre, la empresa no pudo cumplir pagos de intereses superiores a 100 millones de dólares a tenedores de bonos. Recientemente vendió los inmuebles de la tienda insignia de Neiman Marcus en Beverly Hills y busca vender una participación minoritaria en Bergdorf Goodman para reducir el endeudamiento. Las tiendas permanecerán abiertas durante el proceso judicial.

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