
La presencia del Tren de Aragua, organización criminal venezolana expandida por América Latina, ha llegado a Ciudad de México con actividades ilícitas. El secretario de Seguridad federal, Omar García Harfuch, informó sobre la captura de seis integrantes de esta banda en la capital mexicana. Los detenidos participaban en extorsión, trata de personas y distribución de drogas en distintas zonas.
El operativo conjunto de Fiscalía, Guardia Nacional y Secretaría de Seguridad actuó en dos domicilios ubicados en Valle Gómez, Venustiano Carranza. Entre los arrestados está Lesli Valeri Flores Arrieta, de 40 años, responsable de cobrar por explotación sexual y controlar víctimas. Ella administraba ganancias del narcotráfico y mantenía conexión con La Unión Tepito. Se encontraron drogas y registros con nombres de mujeres explotadas en sectores específicos de la ciudad.
Cuatro personas más fueron capturadas: Jorge Donovan Romero Flores, Giancarlo Romero Flores, Valeria Pineda Arredondo y Diana Paola Ortega Pérez. Colaboradores y familiares de Arrieta encargados de distribución y extorsión. Operaban en múltiples puntos estratégicos de la capital, coordinando actividades delictivas de la red. En Iztapalapa fue detenido Bryan Betancourt Olivera, identificado como operador financiero y gestor de inmuebles para víctimas. Proporcionaba cuentas bancarias para transferencias de fondos ilícitos.
El Tren de Aragua surgió en 2009 como sindicato en Venezuela y se convirtió en principal organización criminal del país con expansión regional. Desde la pandemia intensificó operaciones en Latinoamérica mediante extorsión, sicariato y narcotráfico. Su principal fuente de ingresos proviene de la explotación sexual de mujeres. Además influye en transacciones de beisbolistas venezolanos en ligas estadounidenses.
Los arrestos recientes se suman a capturas previas en México confirmando alcance operativo del grupo en la capital. El asesinato de dos mujeres venezolanas en julio de 2024 en Tlalpan expuso redes de trata vinculadas al Tren de Aragua. En octubre se detuvieron tres miembros adicionales, incluyendo Nelson Arturo Echezuria, considerado operador principal y sospechoso en varios feminicidios. La Unidad de Inteligencia Financiera detectó movimientos de sancionados estadounidenses y empresas fantasma.
El jefe de Seguridad capitalino aclaró que no existe centro de mando formal sino redes vinculadas. Explicó que utilizan contactos para traer personas al país e incorporarlas a operaciones de trata. Los integrantes mantienen comunicación pero funcionan como estructura descentralizada adaptada al mercado local.
La banda representa problema de seguridad crítico en países donde opera. En Colombia reclutaban mujeres venezolanas fronterizas generando homicidios violentos en Bogotá. Miembros encarcelados continúan coordinando operaciones desde prisiones. Perú lideró solicitud ante la Organización de Estados Americanos catalogarla como organización terrorista extranjera, iniciativa respaldada por Argentina y Estados Unidos.
Chile experimentó escalada dramática en criminalidad tras arribo del grupo con disparos en homicidios violentos, secuestros, extorsiones y descubrimiento de casas tortura. Más de 300 detenciones no frenaron actividades. Las operaciones continuaron intensificándose demostrando capacidad de adaptación y resiliencia criminal del Tren de Aragua.



