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Estados Unidos comienza su cuenta atrás hacia la Luna entre incertidumbres sobre los riesgos que asumen sus astronautas

Esteban Ortega

Estados Unidos prepara el regreso tripulado a la Luna después de cincuenta años, mientras enfrenta complicaciones médicas en la Estación Espacial Internacional que requieren evacuación urgente de su tripulación. Esta convergencia de eventos genera tensiones en los calendarios de la agencia espacial y preocupaciones sobre los riesgos inherentes a la misión Artemis 2, programada para despegar en febrero próximo con cuatro astronautas a bordo.

La administración de la NASA confirmó que la misión de prueba llevará a Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Koch y Jeremy Hansen en un viaje orbital alrededor de la Luna, con retorno a la Tierra diez días después del lanzamiento. Esta será la primera prueba tripulada del cohete SLS, el más potente construido por la agencia desde la era Apolo, junto con la cápsula Orion que albergará a la tripulación durante toda la travesía.

La presión temporal aumenta tras la decisión del Gobierno Trump de adelantar el lanzamiento varios meses respecto a los planes originales, buscando demostrar avances antes de que otras naciones logren objetivos lunares similares. Sin embargo, esta aceleración del calendario coincide con preocupaciones técnicas fundamentales sobre componentes críticos de la nave, particularmente el escudo térmico de Orion que debe soportar temperaturas superiores a dos mil setecientos grados durante la reentrada atmosférica.

La misión no tripulada Artemis 1 revelóque el escudo térmico se desgastó más de lo predicho, desviándose de los modelos de simulación de la NASA. Análisis posteriores confirmaron estos problemas. El astronauta Charles Camarda, especialista en protección térmica y superviviente del primer vuelo tras el desastre del Columbia, adviertecque la agencia replica patrones de justificación del riesgo que condujeron a tragedias históricas como el Challenger y el Columbia, donde fallos en sistemas térmicos resultaron fatales.

En lugar de reemplazar el escudo térmico por el modelo mejorado destinado a Artemis 3, la NASA optó por modificar el ángulo de entrada atmosférica para reducir tensiones sobre el componente. La cápsula Orion contiene más de trescientos mil componentes interdependientes, y cualquier anomalía puede detener la cuenta atrás. Durante este fin de semana, técnicos identificaron y corrigieron dos piezas defectuosas.

El sistema ambiental de la cápsula, diseñado por la Agencia Espacial Europea, no ha sido completamente probado en condiciones de vuelo real, especialmente los mecanismos que suministran aire respirable a la tripulación. Este vacío en las pruebas añade otra capa de incertidumbre técnica al viaje que durará menos de dos semanas.

La evacuación médica de la Estación Espacial Internacional marca un precedente sin antecedentes en veinticinco años de operación continua. Aunque la NASA no reveló identidad ni diagnóstico específico del astronauta afectado, confirmó que se encuentra estable. Este evento obliga a coordinaciones complejas para evitar que la estación quede deshabitada, un escenario nunca registrado, mientras el reloj avanza hacia el lanzamiento artemisiano.

El cohete SLS, con casi cien metros de altura y más de dos mil quinientas toneladas, será trasladado desde los hangar de montaje hacia la plataforma de lanzamiento 39B en una operación que requerirá hasta doce horas para recorrer cuatro kilómetros. Su potencia supera al legendario Saturno V que conquistó la Luna hace cinco décadas, aunque es ligeramente más compacto. Tras el posicionamiento, seguirán pruebas de combustible completo a finales de mes, ensayos de cuenta atrás simulados y reuniones finales de autorización técnica antes del seis de febrero.

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