Las filiales de ISIS siguen operando en Siria, Nigeria y Australia seis años tras la caída del califato

Estados Unidos ha intensificado su ofensiva contra el Estado Islámico en múltiples frentes, combinando operaciones militares directas con operaciones de inteligencia. El Mando Central estadounidense lanzó hace poco una operación de gran envergadura contra objetivos del ISIS en Siria, utilizando más de noventa proyectiles disparados por cazas, drones y bombarderos con apoyo de aviación jordana. Esta campaña busca venganza y prevención de futuros ataques.
La amenaza del ISIS trasciende el territorio de Oriente Próximo y se extiende globalmente. El grupo mantiene capacidad para inspirar ataques en el extranjero a través de su unidad de atentados externos. Recientemente, un padre e hijo en Australia llevaron a cabo un ataque letal en una playa de Sídney, dejando quince muertos mientras mostraban la bandera del grupo. Estos incidentes demuestran que la marca ISIS sigue siendo letal seis años después del califato.
La estructura organizacional del grupo ha evolucionado significativamente. El ISIS funciona ahora como red descentralizada de células autónomas, lo que dificulta su erradicación. Aunque su líder actual permanece en el anonimato relativo, existe especulación sobre si el jefe de la rama somalí podría ejercer mayor control. Esta flexibilidad organizativa permite que el grupo mantenga operaciones en múltiples continentes sin depender de un mando central único.
África se ha convertido en territorio prioritario para la expansión del ISIS. El continente africano genera el mayor número de víctimas del terrorismo yihadista. Estados Unidos ejecutó operaciones en Nigeria dirigidas contra afiliados del grupo, golpeando campos de entrenamiento en Sokoto. La región fronteriza entre Nigeria y Níger representa un foco de especial preocupación, donde la rama saheliana intenta consolidar su presencia y ampliar sus operaciones hacia el sur.
Las diversas ramas regionales del ISIS actúan como puntas de lanza del terrorismo global. La rama nigeriana cuenta con aproximadamente ocho mil combatientes. La rama somalí, más pequeña pero efectiva, destaca en recaudación de fondos mediante secuestro y extorsión. El ISIS-K afgano, aunque presionado por los talibanes, demuestra capacidad de exportar violencia, como evidencian atentados recientes en Irán y Rusia que causaron cientos de muertes.
En Siria, el grupo intenta rearmarse en la franja oriental y la frontera turca con entre mil quinientos y tres mil combatientes. Posee recursos financieros estimados en ocho millones y medio de euros. La coalición anti-ISIS, liderada por Estados Unidos e integrada por noventa países, ha ejecutado ochenta operaciones en territorio sirio durante los últimos seis meses, eliminando combatientes de rango alto. Francia y Reino Unido participan activamente bombardeando instalaciones del grupo.
Turquía intensifica operaciones contra células yihadistas, deteniendo a cientos de sospechosos acusados de planear ataques navideños. El ISIS mantiene presencia activa en territorio turco con células distribuidas. Enfrentamientos recientes entre fuerzas de seguridad turcas y militantes han dejado bajas en ambos bandos, acompañados de arrestas masivas en varias provincias.
Europa enfrenta amenaza persistente de radicalizados inspirados por el ISIS. Complots fueron desarticulados recientemente en Polonia y Alemania. El grupo representa un referente para individuos radicalizados que buscan mayor repercusión mediática. España registró más de cien detenciones relacionadas con yihadismo en dos mil veinticinco, principalmente por radicalización en internet. La capacidad del ISIS para inspirar ataques globales permanece intacta, funcionando como marca efectiva de terrorismo descentralizado.



