China reclama su derecho a participar en los asuntos del Ártico mientras critica la posición estadounidense en la región

China respondió el lunes a las amenazas del presidente Trump sobre Groenlandia, afirmando que todos los Estados tienen derecho a realizar actividades en el Ártico conforme a la ley internacional. La portavoz del Ministerio de Exteriores chino, Mao Ning, criticó que Estados Unidos utilice a otros países como justificación para perseguir intereses propios, rechazando las declaraciones de Trump quien argumentó que es necesario controlar Groenlandia para evitar que Rusia o China lo hagan.
Trump ha mantenido una postura agresiva respecto al territorio autónomo danés, afirmando que adquiriría Groenlandia “de una forma u otra”. El magnate republicano rechaza acuerdos temporales como arrendamientos y busca una adquisición permanente de la región donde habitan aproximadamente 56.000 personas, incluso mediante presión si es necesario.
China enfatizó que sus actividades árticas buscan promover paz, estabilidad y desarrollo sostenible, respetando el derecho internacional. La portavoz subrayó que el Ártico representa intereses de toda la comunidad internacional, no solo de potencias individuales que busquen dominación exclusiva sobre recursos y rutas estratégicas.
El retroceso del hielo ártico por el calentamiento global ha convertido la región en un punto crítico de competencia geopolítica. El territorio contiene petróleo, gas, minerales y recursos pesqueros abundantes. Además, promete abrir una nueva ruta marítima entre el Atlántico y Pacífico, evitando los canales de Suez y Panamá tradicionales.
China ya ha demostrado su interés operativo. Un buque portacontenedores chino navegó desde Ningbo hasta Felixstowe en el Reino Unido utilizando la ruta ártica, completando el viaje en veinte días. Esta travesía representa un ahorro significativo comparado con los cuarenta días requeridos mediante el canal de Suez, especialmente relevante si persisten conflictos en el golfo de Adén.
Washington percibe la colaboración estratégica entre China y Rusia en el Ártico como una amenaza creciente. Aunque China no es una nación ártica, demuestra interés cada vez mayor en la región. El Departamento de Defensa estadounidense publicó en 2024 una estrategia ártica identificando esta cooperación sino-rusa como factor motivador, alertando que la región accesible se convierte en escenario de competencia donde Estados Unidos debe prepararse junto con aliados.
Las advertencias de Trump han generado inquietud en Copenhague y capitales europeas sobre el principal aliado de la OTAN. La intervención estadounidense contra Venezuela marcó la apertura del año geopolítico, evidenciando una disposición a actuar fuera del marco del derecho internacional, lo que amplifica preocupaciones sobre futuras acciones respecto a territorios estratégicos.



