
En operaciones realizadas en aguas del Atlántico, las autoridades detuvieron un mercante que transportaba aproximadamente diez toneladas de cocaína. El cargamento, consistente en 9.994 kilos distribuidos en 294 fardos, viajaba desde Brasil hacia Europa. La droga se encontraba camuflada entre toneladas de sal que el buque llevaba a bordo.
El barco fue interceptado por agentes especializados del Grupo de Operaciones Especiales en aguas internacionales. Durante el abordaje, se procedió a la detención de trece tripulantes de diferentes nacionalidades: siete hindúes, cuatro turcos y dos serbios. También se incautó un arma de fuego que utilizaban para proteger la mercancía ilícita.
Esta captura representa el mayor decomiso en alta mar de la Policía Nacional en toda su trayectoria institucional. El buque fue remolcado hasta el puerto de Santa Cruz de Tenerife después de quedarse sin combustible. La operación contó con apoyo de múltiples organismos internacionales, incluyendo agencias estadounidenses, británicas y brasileñas.
La investigación se originó tras identificar una organización criminal internacional que operaba en el tráfico de estupefacientes desde América del Sur. Los organismos judiciales españoles coordinaron las labores de vigilancia que permitieron localizar y abordar la embarcación antes de que alcanzara aguas europeas.
La operación, denominada Marea Blanca, superó un hito histórico establecido en 1999, cuando se incautaron 7.500 kilos en el buque Tammsaare. Este nuevo decomiso evidencia la capacidad operativa de las fuerzas de seguridad en la lucha contra el narcotráfico internacional.



