
Cinco ciudadanos españoles fueron liberados de prisiones venezolanas y llegaron a Madrid el viernes por la tarde en el aeropuerto de Barajas. Los presos fueron trasladados discretamente sin pasar por la terminal habitual. Entre los liberados se encontraba Rocío San Miguel, abogada defensora de derechos humanos, junto con cuatro compatriotas de diversas regiones de España.
Las autoridades españolas recibieron al grupo en el interior del aeropuerto y cada uno fue conducido a su destino sin realizar declaraciones públicas. Los liberados tenían restricciones que les impedían hablar con la prensa. Un portavoz de la familia de San Miguel explicó que aunque el grupo había sido reunido con funcionarios españoles, las circunstancias de su liberación imponían ciertos límites comunicacionales que no fueron completamente detallados.
Los vascos Andrés Martínez Adasme y José María Basoa fueron detenidos tras las elecciones de julio de 2024 mientras realizaban turismo. Se les acusó falsamente de ser agentes del CNI español. Permanecieron encarcelados bajo cargos relacionados con una supuesta conspiración terrorista, acusaciones que el servicio secreto español rechazó categóricamente en su momento.
Miguel Moreno, periodista canario de 34 años, fue capturado en junio cuando trabajaba en un buque de exploración marina en aguas reclamadas por Venezuela. Ernesto Gorbe, comerciante valenciano de 52 años, fue detenido después de que su visado caducara, aunque sus allegados afirman que enfrentó extorsión previa por parte de autoridades locales.
Rocío San Miguel, defensora de derechos humanos con doble nacionalidad, fue detenida arbitrariamente en febrero de 2024. Sufrió violencia y presión psicológica durante su encarcelamiento. Organizaciones internacionales documentaron negligencia médica durante su cautiverio, incluyendo falta de atención a una fractura ósea que requería intervención quirúrgica.
Familiares y amigos de San Miguel esperaron horas en el aeropuerto para recibirla, aunque finalmente no pudieron verla. Los allegados relataron las condiciones inhumanas enfrentadas por los prisioneros en Venezuela. Describieron falta de servicios básicos, electricidad deficiente y ausencia de atención médica adecuada durante la detención de los cinco españoles.
El entorno de Gorbe confirmó que se encuentra en condiciones de salud aceptables y se reúne con su familia en Valencia próximamente. Los liberados llegaron sin recursos económicos ni comunicación. Las familias enfatizaron que hasta hace poco tiempo sus allegados fueron tratados como rehenes del Estado venezolano y ahora requieren asistencia integral para su recuperación.



