
Oriol Junqueras reconoce que la ordinalidad financiera solo aplicará a Cataluña, no al resto de autonomías españolas. El líder de ERC explicó que este principio, que impide que una región aporte más al Estado de lo que recibe, resulta inaplicable para las demás comunidades.
Junqueras presionó a Junts para respaldar la reforma en el Congreso de los Diputados. Advirtió que bloquear la propuesta significaría dejar 4.700 millones de euros en las arcas del Ministerio de Hacienda, fondos que podrían beneficiar directamente a las familias catalanas. Además, reiteró su posición sobre no negociar presupuestos hasta obtener el control total de la recaudación y gestión del IRPF.
Salvador Illa se unió a las presiones contra Junts, pidiendo responsabilidad política para superar los trámites legales necesarios. El president de la Generalitat abogó por una política útil frente al bloqueo, sin nombrar explícitamente al partido de Carles Puigdemont, única formación que ha manifestado su intención de vetar el acuerdo.
Míriam Nogueras, portavoz de Junts en la Cámara Baja, señaló que su partido rechazaría el acuerdo sin un concierto económico. La dirigente abrió la posibilidad de presentar una enmienda a la totalidad del texto legal, proponiendo transformar el modelo de financiación en un cupo similar al vasco.
Illa celebró el acuerdo entre ERC y el Gobierno, considerándolo una oportunidad histórica para Cataluña de recibir recursos acordes a su singularidad. Estimó que los fondos adicionales permitirán desplegar con mayor ambición el autogobierno catalán y representan un punto de inflexión en las políticas autonómicas.



