Los acuerdos comerciales entre la Unión Europea y Mercosur cuentan con el apoyo de los Estados miembros

El Consejo de la Unión Europea ha dado su respaldo al acuerdo comercial con Mercosur este viernes, eliminando un obstáculo significativo en el proceso de ratificación. Este pacto, negociado entre la Comisión Europea y los países del bloque sudamericano, podría generar la zona de libre comercio más extensa del planeta, integrando más de 720 millones de potenciales consumidores. La credibilidad de la UE como actor global y la diversificación de sus alianzas geoeconómicas se encuentran en juego en medio de turbulencias internacionales recientes.
Aunque la votación oficial aún no se materializa, las posiciones manifestadas por los representantes de los Estados miembros indican que la mayoría cualificada se alcanzará. Italia finalmente optó por respaldar la iniciativa tras recibir concesiones de la Comisión. Francia, Polonia, Austria, Hungría e Irlanda mantienen su oposición, mientras Bélgica se abstiene. Este resultado permite que los líderes europeos viajen a Sudamérica la próxima semana para formalizar el acuerdo.
Las negociaciones de este tratado comercial comenzaron en 1999, extendiéndose durante casi dos décadas. Un primer acuerdo de principio se logró hace más de un año, pero requirió revisiones adicionales. Varios países europeos, especialmente Francia con su orientación proteccionista, así como el Parlamento, que demandaba garantías ambientales más robustas, impulsaron rondas de negociación posteriores hasta alcanzar este nuevo texto.
Para la Unión Europea, expandir alianzas comerciales se ha convertido en imperativo geopolítico frente a la administración Trump y sus políticas arancelarias agresivas. La captura de Nicolás Maduro y las amenazas sobre Groenlandia evidencian la volatilidad del escenario internacional actual. En este contexto, el pacto con Mercosur representa un componente estratégico fundamental en la arquitectura de alianzas que Bruselas busca consolidar.
La aprobación de este viernes constituye un avance sustancial, pero no elimina completamente los obstáculos restantes. El Parlamento Europeo debe ratificar el acuerdo, proceso que presenta incertidumbre. La presencia significativa de diputados de grupos ultraderechistas, la oposición de la izquierda y tensiones derivadas de intereses nacionales auguran votaciones ajustadas donde podría producirse cualquier desenlace.
Parlamentarios destacados pretenden elevar el texto ante el Tribunal de Justicia de la UE, acción que podría paralizar la implementación del acuerdo. Además, Jordan Bardella, líder del grupo de extrema derecha, ha anunciado planes de presentar una segunda moción de censura contra la Comisión por esta iniciativa comercial, evidenciando la resistencia política que persiste.
La Comisión Europea presenta argumentos sustanciales para respaldar el acuerdo. Mercosur representa acceso a 270 millones de habitantes con un producto interno bruto conjunto aproximado de 2,7 billones de euros. Las proyecciones sugieren incrementos de exportaciones por 84.000 millones, generación de 756.000 empleos adicionales y beneficios particulares para sectores automovilístico, químico y farmacéutico. Reducciones arancelarias significativas beneficiarían productos agroalimentarios como queso, vino y bebidas espirituosas.
A pesar de estas ventajas económicas, el sector agrícola ha expresado su descontento mediante protestas esta semana. Las salvaguardas automáticas implementadas a finales de 2025 tampoco han satisfecho plenamente estas preocupaciones. Medidas como adelantos de pagos de la Política Agraria Común y suspensiones temporales de aranceles sobre fertilizantes no han bastado para mitigar la inquietud del sector sobre posibles impactos negativos derivados de la apertura comercial.



